El País Argentina

Google ejecuta inteligencia artificial en órbita

Google ejecuta inteligencia artificial en órbita
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Google logra ejecutar inteligencia artificial en órbita

La inteligencia artificial en órbita representa un hito importante en la exploración tecnológica de Google. El 30 de octubre, la compañía anunció que había recibido desde el espacio una respuesta procesada por su modelo Gemma 4 mediante una unidad de procesamiento tensorial (TPU), un chip especializado de categoría centro de datos. Este logro marca un punto de inflexión en los esfuerzos por trasladar la computación de datos al espacio exterior.

El satélite responsable de este avance fue construido en colaboración con Planet y lanzado el 1 de octubre en una misión de SpaceX. Forma parte de Project Suncatcher, la iniciativa estratégica mediante la cual Google investiga las posibilidades de la computación espacial a gran escala. Aunque el resultado obtenido no equivale aún a un centro de datos completo funcionando en órbita, representa una validación crucial de que los componentes clave pueden operar exitosamente fuera de la atmósfera terrestre.

El experimento del haiku: prueba de concepto espacial

Para verificar que el sistema funcionaba correctamente, los investigadores aprovecharon una ventana de comunicación con una estación terrestre y enviaron una instrucción al satélite: solicitar que el modelo de inteligencia artificial en órbita compusiera un haiku sobre estar en el espacio. Se trata de una petición aparentemente simple, pero que requería que toda la infraestructura funcionara de forma coordinada.

La respuesta llegó cuando el satélite pasaba cerca de Svalbard, en Noruega. El modelo generó un poema que en inglés decía: "The blue sphere down below", "Data flows with silent grace" y "Starlight fuels my core". Traducido al español, esto se interpretaría como: "La esfera azul ahí abajo", "Los datos fluyen con silenciosa elegancia" y "La luz de las estrellas alimenta mi núcleo". Más allá de la calidad poética, lo significativo era que el sistema había procesado completamente la solicitud en órbita y devuelto el resultado a la Tierra sin intermediarios.

La visión tecnológica detrás de Project Suncatcher

El experimento refleja una apuesta tecnológica de Google que tiene raíces profundas en su historia. En 2016, la compañía presentó públicamente sus TPU, procesadores específicamente desarrollados para acelerar los cálculos de inteligencia artificial que ya utilizaba internamente desde 2015. Con estas unidades, Google dispone de una alternativa de alto rendimiento a las GPU de NVIDIA, aunque esto no implica independencia total de la cadena de suministro: Broadcom participa en su desarrollo y TSMC en su fabricación.

El prototipo lanzado incorpora cuatro TPU, pero puede utilizar únicamente una a la vez durante periodos breves de aproximadamente 20 minutos. Se trata de un banco de pruebas dedicado a validar conceptos, no de un centro de datos completamente operativo. Este enfoque permite a Google aprender de manera controlada antes de escalar la infraestructura.

Antecedentes en computación de inteligencia artificial espacial

Es importante señalar que esta no es la primera ocasión en que se ejecuta inteligencia artificial en órbita. En 2020, la misión Φsat-1 de la Agencia Espacial Europea utilizó sistemas de IA para filtrar imágenes de observación terrestre eliminando aquellas cubiertas por nubes antes de su transmisión. En noviembre de 2025, la empresa Starcloud lanzó un satélite equipado con una GPU NVIDIA H100 y anunció posteriormente que había ejecutado con éxito el modelo Gemma de Google en el espacio.

Sin embargo, Google reivindica una especificidad en su logro: haber obtenido una respuesta procesada mediante una TPU de categoría centro de datos en órbita, lo cual representa una confirmación de que sus procesadores especializados pueden funcionar en el entorno espacial de forma fiable.

La ambición energética de centros de datos espaciales

La ambición de Project Suncatcher trasciende significativamente este primer experimento. Google plantea construir una infraestructura distribuida compleja, formada por múltiples satélites equipados con procesadores de alto rendimiento y conectados entre sí mediante enlaces ópticos para ejecutar tareas complejas de inteligencia artificial. La ventaja principal que persigue la compañía es fundamentalmente energética.

En determinadas órbitas, la exposición casi permanente a la radiación solar permitiría obtener, según las estimaciones de Google, hasta ocho veces más electricidad que la que producirían paneles solares equivalentes colocados en la Tierra. De lograrse este objetivo, la compañía dispondría de una nueva avenida para ampliar su capacidad de computación de forma sustancial. No obstante, la viabilidad económica y técnica a gran escala aún está lejos de demostrarse completamente.

Desafíos técnicos sin precedentes

Las condiciones del espacio exterior presentan desafíos radicalmente distintos de los que enfrenta un centro de datos tradicional en la Tierra. Aunque pueda parecer intuitivamente que el frío del espacio facilitaría la refrigeración, la realidad es más compleja. En el vacío no existe aire que pueda transportar el calor generado por los procesadores trabajando a máxima capacidad.

Por esta razón, Google investiga activamente sistemas sofisticados con conductos térmicos especializados y radiadores de disipación térmica, tecnologías que ya ha ensayado extensamente en cámaras de vacío controladas en tierra. A esto se suma la radiación espacial, un factor crítico capaz de alterar significativamente el funcionamiento de los circuitos electrónicos. La compañía ha realizado pruebas terrestres para caracterizar estos efectos, pero aún debe validar cómo respondería su hardware durante periodos prolongados de operación continua y evaluar si los costes de despliegue resultan económicamente viables.

Fases futuras y calendario de desarrollo

Tras el éxito inicial con el haiku, los investigadores han continuado probando otros poemas con temática espacial y diversas peticiones destinadas a monitorizar el estado técnico del satélite. Actualmente, la compañía prepara ensayos más exigentes para observar cómo resisten las TPU al estrés térmico acumulado y a la radiación continua mientras funcionan en órbita.

La siguiente meta anunciada públicamente por Google es experimentar con dos satélites interconectados en 2027, lo cual representaría un paso crucial para estudiar cómo pueden trabajar coordinadamente estos sistemas distribuidos. Aquella primera respuesta del haiku, por tanto, no confirma definitivamente que un centro de datos completamente operativo en el espacio sea viable. Confirma algo más modesto pero significativo: que una de las piezas fundamentales de esa visión, los procesadores TPU, ya ha demostrado su capacidad para responder exitosamente desde el espacio exterior.

También en Tecnología

Criptomonedas

XRP $1.2500 ▼ 0.25%
Cardano (ADA) $0.1886 ▼ 2.38%
Dogecoin (DOGE) $0.0742 ▼ 2.36%
Bitcoin (BTC) $76,951 ▼ 1.97%

Divisas

EUR/USD1.1216
USD/JPY157.9000