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Airbus se adentra en motores de hidrógeno con MTU

Airbus se adentra en motores de hidrógeno con MTU
Fuente: xataka.com/movilidad/airbus-deja-motores-sus-aviones-manos-otros-hidrogeno-ha-decidido-entrar-ese-negocio

Airbus rompe la tradición: su apuesta por los motores de hidrógeno

Durante más de seis décadas, Airbus ha fabricado algunos de los aviones comerciales más emblemáticos del planeta, pero siempre ha delegado la propulsión a fabricantes especializados. Rolls-Royce, GE Aerospace, Pratt & Whitney y CFM International han dominado históricamente ese segmento, mientras Airbus concentraba sus esfuerzos en diseñar, integrar y ensamblar las aeronaves. Este modelo ha prevalecido como una norma tácita de la industria aeronáutica. Sin embargo, la carrera por desarrollar un avión propulsado por hidrógeno ha impulsado al grupo europeo a traspasar una frontera que durante décadas mantuvo deliberadamente cerrada. Los motores de hidrógeno representan una oportunidad única que ha motivado a Airbus a entrar de lleno en este mercado emergente.

La asociación estratégica entre Airbus y MTU Aero Engines

Este giro decisivo se materializará a través de una sociedad conjunta entre Airbus y MTU Aero Engines, compañía alemana especializada en sistemas de propulsión. La iniciativa tiene como propósito integrar bajo una misma estructura el desarrollo integral, las fases de prueba, el proceso de certificación y la comercialización de un motor completamente eléctrico alimentado mediante pilas de combustible con hidrógeno. Actualmente, ambas corporaciones han suscrito un acuerdo de intenciones no vinculante, quedando la operación sujeta a las aprobaciones de las autoridades regulatorias y a los procesos de negociación con los representantes laborales. La proyección inicial estima que la nueva entidad inicie operaciones en 2027.

Esta coalición estratégica marca un hito sin precedentes: será la primera incursión de Airbus en la producción de motores aeronáuticos de manera integral. Tal movimiento cuestiona el modelo tradicional donde los fabricantes definen e integran el fuselaje y la estructura, pero mantienen la propulsión bajo control de terceros especializados. No obstante, la empresa gala no ambiciona rivalizar con sus competidores actuales en motores convencionales de turbina. Su participación se limitará, al menos en esta etapa inicial, a una tecnología en pleno desarrollo que ambos socios pretenden convertir en un sistema totalmente industrializado y certificable por las autoridades civiles.

Complementariedad técnica y financiera del proyecto

Ambos asociados acceden al proyecto desde posiciones que se complementan de manera óptima. Airbus aporta su vasta experiencia en programas de aviación comercial y su conocimiento profundo en sistemas de propulsión basados en pilas de combustible e hidrógeno en estado líquido. MTU, por su parte, contribuye con capacidades técnicas consolidadas en diseño, integración, validación, certificación y mantenimiento de motores aeronáuticos. Los detalles finales de la estructura societaria continúan en fase de negociación. Según reportes de medios especializados, Airbus podría mantener aproximadamente el 75% de la participación accionaria, con una valoración potencial que superaría los 1.200 millones de euros. Ambas partes tienden a favorecer la ubicación de la nueva entidad en territorio alemán, aprovechando la infraestructura y experiencia de MTU.

La evolución del programa ZEROe y cambios estratégicos

Este anuncio refleja transformaciones significativas en el programa ZEROe desde su presentación en 2020. Inicialmente, Airbus proyectaba introducir un avión de hidrógeno alrededor de 2035, objetivo que posteriormente reconoció como poco realista. La tecnología y el ecosistema requerido no avanzaban con la velocidad necesaria para cumplir ese plazo. Las previsiones actuales sitúan el lanzamiento comercial en la década de 2040, implicando también una revisión a la baja del presupuesto asignado y una redistribución de recursos humanos. Tras este replanteamiento estratégico, Airbus priorizó una arquitectura completamente eléctrica sustentada en tecnología de pilas de combustible como la opción más viable.

Cómo funcionará la tecnología de propulsión

La arquitectura priorizada opera bajo un principio radicalmente distinto a la combustión convencional. El hidrógeno, almacenado en forma líquida a bordo de la aeronave, alimentaría sistemas de pilas de combustible que combinarían el combustible electroquímicamente con oxígeno del aire, generando electricidad mediante una reacción química limpia. La energía producida se transmitiría posteriormente a motores eléctricos responsables de impulsar las hélices de la aeronave. Esta solución dista mucho del demostrador de combustión directa que Airbus y CFM International habían planeado implementar en un A380, que representaba una trayectoria tecnológica completamente diferente. El sistema operativo no generaría emisiones directas de dióxido de carbono durante el vuelo, produciendo únicamente agua como subproducto de la reacción química entre hidrógeno y oxígeno.

Desafíos pendientes y calendario incierto

A pesar de este avance significativo, la realidad es que un avión de hidrógeno operativo no llegará a los terminales aeroportuarios en el corto plazo. La futura sociedad aún debe constituirse formalmente, transformar los resultados de investigación y demostradores tecnológicos en un sistema completamente industrializado y certificable, y superar obstáculos técnicos considerables. Entre estos retos figuran cuestiones críticas como el peso total del sistema, los requisitos de refrigeración, la gestión térmica, y la infraestructura de suministro de combustible de hidrógeno en aeropuertos. Adicionalmente, no existe todavía un modelo de avión específicamente asignado a esta propulsión ni un calendario comercial confirmado y detallado. El proyecto se encuentra en una etapa de desarrollo avanzada pero aún alejada de la comercialización definitiva.

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