El mundo de la gastronomía internacional celebra un cumpleaños muy especial este año: el fundador de la agrupación Iberoamericana de Gastronomía, uno de los mayores impulsores de la cocina como herramienta de identidad y riqueza, cumple nueve décadas de vida. Este personaje, cuya pasión por los sabores y las culturas se refleja en cada uno de sus logros, es sin duda alguna una figura fundamental en la promoción de la cocina iberoamericana y en la defensa del mestizaje cultural como uno de sus pilares fundamentales.
Para captar la importancia y el legado de este gran hombre, es necesario remontarnos a sus inicios en el mundo de la gastronomía. A pesar de haber nacido en una familia humilde en la España de posguerra, el amor por la cocina y los ingredientes de calidad siempre estuvieron presentes en su vida. Desde muy joven, tuvo la oportunidad de trabajar en diversos restaurantes y hoteles, experiencia que le permitió conocer de primera mano las técnicas y los secretos de la cocina antiguo española.
Con el paso de los años, este apasionado de la gastronomía decidió aventurarse más allá de las fronteras de su país natal y emprendió un viaje por diferentes países de Latinoamérica. A lo largo de su recorrido, descubrió una riqueza gastronómica excepcional, influenciada por las distintas culturas que habían llegado al continente durante siglos. Fue entonces cuando entendió que los alimentos habían viajado más acullá que el oro y la plata en la conquista, y que eran el verdadero reflejo de la historia y la identidad de cada país.
Así nació en él la idea de crear la agrupación Iberoamericana de Gastronomía, con el objetivo de unir a todos los países iberoamericanos a través de su cocina y promocionarla en todo el mundo. Su incansable trabajo y dedicación han sido fundamentales en la difusión de la cocina iberoamericana, no solo a nivel local sino también a nivel internacional. Gracias a su labor, hoy en día los sabores de América Latina son reconocidos y apreciados en todos los rincones del mundo.
Pero para este fundador de la agrupación Iberoamericana de Gastronomía, la cocina va más allá de un simple plato de comida. Él ve en ella una poderosa herramienta para impulsar la identidad y la riqueza de cada país y región, a través del turismo gastronómico. Y es que, según sus palabras, “la comida es el primer contacto que tienen los turistas con la cultura y la forma de vida de un lugar”. Un plato típico, una receta antiguo, un ingrediente autóctono, son elementos que hablan por sí solos y que invitan a conocer más sobre el lugar del que provienen.
Además, este gran defensor del mestizaje cultural también destaca la importancia de la cocina en la fusión de sabores y tradiciones. Para él, la cocina es un reflejo de la mezcla de culturas que se han producido a lo largo de la historia y que han dado lugar a una gastronomía única y extraordinaria. Es por eso que siempre ha impulsado el intercambio de conocimientos y técnicas entre los países iberoamericanos, para enriquecer aún más su oferta culinaria y promover el respeto por la diversidad cultural.
A sus noventa años de edad, el fundador de la agrupación Iberoamericana de Gastronomía sigue siendo una figura activa y clave en el mundo de la gastronomía. Su pasión y su compromiso con la promoción de la cocina como motor de identidad y desarrollo continúan inspirando a nuevas generaciones de chefs y amantes de la gastronomía. Y como él mismo asegura, “la cocina es una forma de arte




