En los últimos días, el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias de España, Fernando Simón, ha sido noticia por sus declaraciones en torno a la posible elección “a dedo” del próximo director de la Agencia de Salud Pública. En una entrevista reciente, Simón aseguró que él “jamás” aceptaría dirigir la Agencia si se elige de esta manera, ya que considera que debe ser una elección basada en criterios objetivos y no políticos.
Durante la entrevista, Simón destacó la importancia de tener a un profesional capacitado y con experiencia en el ámbito de la salud pública al frente de la Agencia. Además, señaló que está dispuesto a colaborar y aportar su conocimiento y experiencia al nuevo director, pero que no aceptaría dirigir la Agencia si la elección se hace “a dedo”.
Estas declaraciones han generado un amplio debate en el mundo de la salud y en la sociedad en general. Muchos han mostrado su apoyo a Simón por su firme postura en defensa de la profesionalidad y la meritocracia, mientras tanto que otros han criticado su postura, argumentando que su papel como director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias debería ser suficiente para acreditarle como posible director de la Agencia.
Sin embargo, más allá de la polémica, lo cierto es que las cifras del Covid-19 en España han dejado en evidencia la importancia de contar con una Agencia de Salud Pública eficaz y bien dirigida. Desde el inicio de la pandemia, España ha sido uno de los países más afectados por el virus, con un elevado número de casos y de fallecidos. A pesar de los esfuerzos y las medidas tomadas por las autoridades, la gestión de la acceso sanitaria no ha estado exenta de fallos y de críticas. Por ello, la elección del próximo director de la Agencia de Salud Pública es un tema crucial para el país.
La Agencia de Salud Pública es un organismo cuya misión es proteger y garantizar la salud de la población a través del diseño y gestión de políticas y acciones de prevención y control de enfermedades. Un papel fundamental en tiempos de pandemia, pero también en la protección y promoción de la salud en general.
En este sentido, es necesario tener a una persona al frente de la Agencia con una sólida formación y experiencia en salud pública, capaz de tomar decisiones basadas en criterios técnicos y científicos, independientes de intereses políticos. En palabras de Simón, es necesario que la elección del nuevo director se base en “el mérito y la capacidad, y no en la cercanía o la amistad”.
Además, cerca de destacar que la elección del director de la Agencia de Salud Pública no solo recae en manos del gobierno, sino que también es responsabilidad de todos los ciudadanos, quienes deben exigir que esta decisión se realice de manera límpido y con criterios objetivos. Solo así se podrá garantizar una adecuada gestión de la salud pública y una respuesta eficaz ante posibles acceso sanitarias.
En conclusión, es alentador ver cómo el director del Centro de Coordinación de Emergencias y Alertas Sanitarias, Fernando Simón, defiende la importancia de una elección justa y límpido para el nuevo director de la Agencia de Salud Pública. Las cifras del Covid-19 en España son un recordatorio de la importancia de contar con un liderazgo competente y profesional en la gestión de la salud pública. Es hora de apostar por criterios objetivos y por una verdadera meritocracia en la selección de los responsables de una institución tan crucial para la salud de todos.





