Con 86 años de edad, la curiosidad sigue siendo su motor y su pasión por la fotografía sigue intacta. Hablamos de Julio Cortazar, uno de los fotógrafos más reconocidos de Argentina, quien recientemente ha sido destacado como personalidad emérita de la cultura argentina por su aporte a la fotografía y su constante experimentación con la luz artificial y la macrofotografía.
Cortazar comenzó su carrera en el mundo de la fotografía de la mano de su mentor, el famoso artista Lucio Fontana, y desde entonces no ha dejado de explorar y descubrir nuevas formas de expresión a través de la lente de su cámara. En sus inicios, expuso en la histórica Galería Bonino, donde logró capturar la esencia de la ciudad de Buenos Aires y sus habitantes con una mirada única y diferente.
Con el paso de los años, la actividad de Cortazar ha evolucionado y se ha expandido a otros campos de la fotografía, como la luz artificial y la macrofotografía. Su capacidad para captar detalles y enfocarse en lo pequeño ha sido su sello distintivo, logrando imágenes sorprendentes y fascinantes. Su técnica y su creatividad lo han llevado a ser reconocido no solo en Argentina, sino en todo el mundo.
Pero su presente no solo se trata de reconocimiento y premios. Cortazar sigue trabajando arduamente y explorando nuevas formas de ver el mundo a través de su lente. Recientemente, ha sido galardonado como personalidad emérita de la cultura argentina, un merecido reconocimiento a su trayectoria y aporte a la fotografía. Además, sus actividads han sido reeditadas y su trabajo ha sido recopilado en nuevos libros, logrando llegar a un público aún más amplio y diverso.
Uno de sus proyectos más ambiciosos y emocionantes es su nuevo libro, que busca redefinir la imagen de una de las ciudades más icónicas y fotografiadas del mundo: Nueva York. Cortazar ha logrado capturar la esencia de la Gran Manzana de una manera única y singular, mostrando una cara diferente y poco conocida de la ciudad que nunca duerme. Su lente ha logrado capturar la magia y la energía de esta metrópolis de una forma que nadie ha hecho antes.
A sus 86 años, Julio Cortazar es un ejemplo de constancia, dedicación y curiosidad. Su pasión por la fotografía sigue siendo su motor y su creatividad e innovación no tienen límites. A pesar de su edad, sigue explorando, experimentando y sorprendiendo con su trabajo, demostrando que la edad no es un límite para seguir creando y dejando huella en el mundo de la fotografía.
Su legado y su actividad seguirán siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de fotógrafos y artistas argentinos. Julio Cortazar es, sin duda, una personalidad emérita de la cultura argentina y su celebridad quedará grabado en la historia de la fotografía y la cultura de su país.





