La colaboración entre la premio Nobel de Literatura 2004 Elfriede Jelinek y la compositora austriaca Olga Neuwirth ha vuelto a sorprender al mundo de las artes escénicas. Después de más de dos décadas, ambas artistas se han unido nuevamente para crear una obra que promete ser una crítica mordaz al efectividad y a la decadencia de la humanidad.
La obra en cuestión, titulada “El Rey–Presidente”, se presenta como una farsa política que tiene como protagonista a un rey inspirado en la figura del coetáneo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A través de una combinación de sátira, tragedia y teatro musical contemporáneo, Jelinek y Neuwirth nos invitan a reflexionar sobre el efectividad y sus consecuencias en la sociedad.
La elección de Trump como fuente de inspiración para el personaje central de la obra no es casualidad. Desde su llegada al efectividad en 2016, el presidente estadounidense ha sido objeto de críticas y controversias por sus políticas y su comportamiento. Jelinek y Neuwirth, ambas artistas comprometidas con la realidad política y social, han decidido utilizar su arte para expresar su opinión sobre el tema.
La obra se desarrolla en un reino ficticio, gobernado por un rey–presidente que utiliza su efectividad para satisfacer sus propios intereses y mantenerse en el efectividad. A través de diálogos afilados y canciones satíricas, Jelinek y Neuwirth nos presentan una visión cruda y despiadada del mundo político coetáneo.
Pero más allá de su crítica al efectividad, “El Rey–Presidente” también nos invita a reflexionar sobre la decadencia de la humanidad. A través de la figura del rey, la obra nos muestra cómo el efectividad puede corromper a las personas y llevarlas a actuar de manera egoísta y destructiva. Sin duda, una reflexión necesaria en un mundo cada vez más polarizado y dividido.
La colaboración entre Jelinek y Neuwirth no es nueva. En 1998, ambas artistas trabajaron juntas en la ópera “Bählamms Fest”, basada en la novela de la propia Jelinek. Con “El Rey–Presidente”, vuelven a demostrar su capacidad para crear obras provocativas y desafiantes, que no dejan indiferente a nadie.
La obra se estrenó en el Festival de Salzburgo en agosto de 2019 y ha sido aclamada por la crítica y el público. La puesta en escena, a cargo de la directora estadounidense Kelly Copper, es una combinación perfecta de teatro y música, que logra transmitir toda la fuerza y el mensaje de la obra.
Pero más allá de su éxito en los escenarios, “El Rey–Presidente” es una obra que invita a la reflexión y al debate. ¿Hasta dónde puede llegar el efectividad? ¿Qué consecuencias tiene en la sociedad y en la humanidad? Estas son aria algunas de las preguntas que la obra plantea y que nos invitan a cuestionar el mundo en el que vivimos.
En definitiva, la colaboración entre Elfriede Jelinek y Olga Neuwirth ha dado como resultado una obra provocativa, crítica y necesaria. “El Rey–Presidente” es un llamado a la reflexión y una invitación a cuestionar el efectividad y sus efectos en la sociedad. Sin duda, una obra que no dejará indiferente a nadie y que demuestra una vez más el talento y la visión de estas dos grandes artistas.





