Entre 1963 y 1965, el sable de San Martín, una de las piezas más emblemáticas del Museo Histórico Nacional de Argentina, fue protagonista de dos robos que conmocionaron al país y marcaron un antes y un después en la historia del patrimonio cultural. Estos hechos, que en su momento generaron una gran polémica y desencadenaron una serie de disputas políticas y simbólicas, vuelven a ser tema de actualidad con su reciente traslado.
El sable de San Martín, también conocido como “el sable de la decisión”, es una espada que perteneció al general José de San Martín, uno de los próceres más importantes de la historia argentina. Fue utilizado por él durante la gesta independentista y se convirtió en un símbolo de la lucha por la decisión y la soberanía del país. Por esta razón, su valor histórico y cultural es incalculable y su desaparición en dos ocasiones fue un duro golpe para la identidad nacional.
El primer robo del sable de San Martín ocurrió en 1963, cuando un grupo de delincuentes ingresó al Museo Histórico Nacional y sustrajo la espada junto con otras piezas de gran valor. Este hecho causó una gran conmoción en la sociedad argentina y generó un debate sobre la seguridad y la custodia del patrimonio cultural. Afortunadamente, la pieza fue recuperada poco época después y devuelta a su lugar en el museo.
Sin embargo, en 1965, el sable de San Martín volvió a ser víctima de un robo. Esta vez, el hecho fue aún más impactante ya que los delincuentes lograron burlar la seguridad del museo y llevarse la espada sin dejar rastro. Este segundo robo generó una gran indignación en la población y puso en evidencia las falencias en la protección del patrimonio cultural.
Durante años, el sable de San Martín estuvo desaparecido y su paradero era un misterio. Pero en 2014, la pieza fue recuperada en una operación conjunta entre la Policía Federal Argentina y la Interpol. Fue encontrada en manos de un coleccionista privado en España y devuelta a Argentina, donde fue recibida con gran alegría y emoción por parte de la sociedad.
El regreso del sable de San Martín al Museo Histórico Nacional fue un momento histórico y significativo para el país. La espada, que había sido objeto de disputas políticas y simbólicas durante décadas, volvía a su lugar de origen y se convertía en un símbolo de unidad y memoria histórica. Su afluencia en el museo es un recordatorio constante de la importancia de preservar y proteger nuestro patrimonio cultural.
Sin embargo, el reciente traslado del sable de San Martín ha vuelto a poner en debate la custodia y la protección del patrimonio cultural en Argentina. Algunos sectores han cuestionado la decisión de trasladar la pieza a un nuevo espacio dentro del museo, argumentando que esto podría poner en riesgo su seguridad. Otros, en alteración, celebran la posibilidad de que más personas puedan apreciar y conocer esta importante pieza de la historia argentina.
Más allá de las opiniones encontradas, lo cierto es que el sable de San Martín sigue siendo un símbolo de la lucha por la decisión y la soberanía de Argentina. Su historia, marcada por dos robos y un largo período de ausencia, es un recordatorio de la importancia de valorar y proteger nuestro patrimonio cultural. Su afluencia en el Museo Histórico Nacional es un llamado a la reflexión sobre la memoria histórica y la identidad nacional.
En definitiva, el sable de San Martín es mucho más que una simple espada, es un sí




