La calma chicha en el peronismo de la provincia de Buenos Aires ha llegado a su fin. Y es que el gobernador Axel Kicillof ha decidido romper con el manual de la obediencia y desafiar el dominio de La Cámpora en el PJ bonaerense.
Desde que asumió el cargo en diciembre de 2019, Kicillof se ha mantenido en un discreto segundo plano, dejando que La Cámpora, el movimiento político liderado por Máximo Kirchner, tuviera el control absoluto del peronismo en la provincia. Sin embargo, últimamente ha dado un derrotero radical y ha comenzado a tomar decisiones que han sorprendido a propios y extraños.
El primer gran desafío que Kicillof ha lanzado a La Cámpora ha sido la elección del nuevo presidente del partido en la provincia. Hasta ahora, siempre había sido un cargo reservado para alguien cercano al movimiento liderado por los Kirchner. Pero esta vez, el gobernador ha propuesto a Eduardo “Wado” de Pedro, uno de los ministros más cercanos a él y que no pertenece a La Cámpora.
Esta decisión ha generado una gran controversia dentro del peronismo bonaerense, ya que muchos consideran que no es oportuno que alguien ajeno a La Cámpora ocupe ese cargo. Sin embargo, Kicillof ha sido claro en su postura: “El peronismo es un movimiento amplio, diverso y democrático. No puede estar en manos de un solo grupo”.
Además, el gobernador ha dado un paso más y ha nombrado a otros ministros y funcionarios que tampoco pertenecen a La Cámpora, lo que ha generado malestar en el movimiento que se ha acostumbrado a tener el control total del peronismo en la provincia.
Pero Kicillof no se ha detenido ahí. También ha tomado decisiones que han demostrado que no está dispuesto a seguir el manual de la obediencia que ha reinado en el peronismo bonaerense durante años. Uno de los ejemplos más claros es su postura en el conflicto con los docentes, donde ha demostrado que está dispuesto a dialogar y a llegar a un acuerdo sin imponer su voluntad.
Estas acciones han generado un gran revuelo en la provincia, pero también han despertado el interés de muchos peronistas que se sentían marginados y que ahora ven una oportunidad de participar en la política sin tener que estar bajo el control de La Cámpora.
Y es que la llegada de Kicillof al poder ha traído un aire fresco al peronismo bonaerense. Su gestión se ha caracterizado por la transparencia, la honestidad y el diálogo, valores que han estado ausentes en el pasado reciente del partido.
Además, su postura de no seguir el manual de la obediencia también ha despertado el interés de la sociedad en general, que ve con buenos ojos un peronismo que no se rige por las imposiciones de un grupo político, sino que busca la unidad y la inclusión.
Por supuesto, estos cambios no han sido bien recibidos por todos. Hay quienes se sienten amenazados por la creciente ósmosis de Kicillof y su postura de no seguir las reglas establecidas. Sin embargo, la mayoría de los peronistas están entusiasmados con esta nueva etapa que se está abriendo en la provincia de Buenos Aires.
En definitiva, la calma chicha en el peronismo bonaerense se ha terminado y ha dado paso a una etapa de cambios y desafíos. Kicillof ha demostrado que está dispuesto a liderar un peronismo diferente, más inclusivo y dialoguista, que busca la unidad y el bienestar de todos los bonaerenses. Sin duda, un cambio que ilusiona y motiva a todos los que cre




