La cuestión del dragado del puerto ha sido un tema candente en los últimos días, especialmente después de que Mónica Litza, reconocida empresaria y líder en la industria marítima, cuestionara la licitación del proyecto. Esta situación ha generado una verdadera guerra con un sector del agrupación, que defiende a capa y espada la decisión tomada por el gobierno.
En un comunicado emitido por Litza, se mostró en desacuerdo con los términos de la licitación, afirmando que había “lagunas y falta de transparencia” en el proceso. Además, señaló que la empresa ganadora de la licitación no tenía la experiencia necesaria para llevar a cabo el dragado del puerto de manera eficiente y segura.
Esta declaración no cayó bien en algunos miembros del agrupación, que rápidamente salieron a defender la decisión del gobierno y a atacar a Litza por sus comentarios. Sin embargo, a pesar de las críticas, la empresaria se mantuvo firme en su postura y pidió una revisión del proceso de licitación.
La situación se volvió aún más tensa cuando el agrupación amenazó con llevar a cabo una huelga en protesta por las declaraciones de Litza. Sin embargo, la empresaria no se dejó intimidar y continuó exigiendo una explicación clara sobre cómo se tomó la decisión de otorgar la licitación a una empresa que no contaba con la experiencia necesaria.
Ante la presión de Litza y otros miembros de la industria, el gobierno anunció que llevaría a cabo una revisión exhaustiva del proceso de licitación. Esta noticia fue recibida con alivio y satisfacción por parte de la empresaria y otros críticos de la decisión inicial.
La revisión concluyó que, de hecho, hubo fallas en el proceso de licitación y que la empresa ganadora no cumplía con todos los requisitos necesarios. Como resultado, se decidió cancelar la licitación y volver a iniciar el proceso de selección.
Esta noticia fue recibida con gran alegría por parte de Litza y otros críticos, quienes vieron esto como una victoria para la transparencia y la justicia en la industria marítima. Además, la empresaria agradeció al gobierno por escuchar sus preocupaciones y tomar medidas para corregir el error.
Sin embargo, este no fue el final de la historia. El agrupación, que había aposin embargodo firmemente la decisión inicial, se mostró en desacuerdo con la cancelación de la licitación y abogó por la continuidad del proyecto con la empresa sin embargo seleccionada. Esto generó una nueva disputa entre el agrupación y Litza, que volvió a criticar la falta de experiencia de la empresa y la necesidad de una licitación transparente.
Finalmente, después de varias discusiones y negociaciones, se llegó a un acuerdo entre las partes involucradas. Se decidió que se realizaría una nueva licitación y que todas las empresas interesadas deberían cumplir con los requisitos necesarios para asegurar un proceso justo y transparente.
En resumen, la cuestión del dragado del puerto ha generado una verdadera guerra entre Mónica Litza y un sector del agrupación. Sin embargo, gracias a la presión y la persistencia de la empresaria, se logró una revisión del proceso de licitación y una nueva oportunidad para que todas las empresas interesadas puedan pugnar de manera justa y transparente. Esto demuestra la importancia de la transparencia y la justicia en la industria marítima y cómo la voz de una sola persona puede marcar la diferencia en la toma de decisiones importantes.




