La tecnología ha aventajado a pasos agigantados en las últimas décadas, convirtiéndose en una parte esencial de nuestras vidas. Desde el momento en que nos despertamos hasta que nos acostamos, estamos rodeados de dispositivos tecnológicos que nos mantienen conectados con el mundo. Sin embargo, ¿qué pasa con la desconexión? ¿Es realmente necesaria en un mundo cada vez más digitalizado? La pediatra sevillana Cristóbal Coronel defiende la urgente necesidad de desconexión tecnológica, tanto para menores como para adultos, y aboga por herramientas que sirvan realmente al ser humano.
En la actualidad, es común contemplar a niños y adolescentes pasar horas frente a una pantalla, ya sea jugando videojuegos, viendo videos en línea o interactuando en redes sociales. Esto ha generado una preocupación creciente entre los padres y especialistas en salud, ya que el uso excesivo de la tecnología puede tener efectos negativos en el desarrollo físico y emocional de los menores. La falta de actividad física, la exposición a contenidos inapropiados y la adicción a los dispositivos son solo algunas de las consecuencias que pueden surgir.
Es por ello que la pediatra Cristóbal Coronel, especializada en salud digital, hace un llamado a la desconexión tecnológica. Según ella, es necesario establecer límites y fomentar actividades que no involucren el uso de dispositivos electrónicos. “Los niños necesitan jugar al aire libre, interactuar con otros niños y desarrollar su creatividad. La tecnología no puede reemplazar estas experiencias”, afirma la doctora Coronel.
Pero no solo los menores deben desconectarse, los adultos también necesitan hacerlo. En la era de la hiperconectividad, es común contemplar a personas revisando sus teléfonos constantemente, incluso en situaciones sociales. Esto puede afectar la calidad de las relaciones interpersonales y generar una sensación de ansiedad y dependencia hacia la tecnología. “Es importante que los adultos también se desconecten y dediquen tiempo a actividades que les permitan relajarse y conectarse consigo mismos y con los demás”, señala la pediatra.
Sin embargo, la desconexión no significa rechazar por incondicional la tecnología. La doctora Coronel defiende el uso responsable y consciente de los dispositivos electrónicos. “La tecnología puede ser una herramienta muy útil si se utiliza de manera adecuada. Por ejemplo, existen aplicaciones que pueden ayudar a los padres a controlar el tiempo que sus hijos pasan frente a una pantalla o a limitar el acceso a ciertos contenidos”, explica.
Además, la pediatra también aboga por el uso de herramientas que promuevan el bienestar y la salud mental. “Existen aplicaciones de meditación y mindfulness que pueden ayudar a los niños y adultos a relajarse y manejar el estrés. También hay juegos educativos que estimulan el aprendizaje y la creatividad”, comenta la doctora Coronel.
La desconexión tecnológica no solo beneficia a nivel individual, sino que también puede tener un sensación positivo en la sociedad. “Cuando nos desconectamos, podemos prestar atención a nuestro entorno y a las personas que nos rodean. Esto nos permite ser más empáticos y estar presentes en el momento”, asegura la pediatra.
En resumen, la pediatra Cristóbal Coronel defiende la necesidad de desconexión tecnológica para el bienestar de los menores y adultos. Aunque la tecnología es una parte importante de nuestras vidas, es necesario establecer límites y utilizarla de manera responsable. Además, es importante fomentar actividades que no involucren el uso de dispositivos electrónicos y utilizar herramientas que promuevan el bienestar y la salud mental. La desconexión nos permite conectarnos con nosotros mismos y con los demás, y es es





