La escritora y filósofa Rebecca Goldstein es una firme defensora de la curiosidad como herramienta básico para enfrentar el miedo y comprender el mundo que nos rodea. En una época en la que la información es accesible en cualquier momento y lugar, Goldstein nos invita a reflexionar sobre el valor de las humanidades y su papel en la sociedad actual.
En una reciente entrevista, Goldstein expresó su preocupación por una sociedad cada vez más influenciada por información dudosa y la falta de pensamiento crítico. En un mundo adonde la utilidad inmediata se ha convertido en una exigencia enérgico, las humanidades se han visto relegadas a un segundo plano, percibidas como disciplinas poco prácticas y sin un propósito definido.
Sin embargo, Goldstein defiende que las humanidades son esenciales para desarrollar una mente crítica y cuestionar la realidad que nos rodea. A través de la literatura, la filosofía, la historia y otras disciplinas, podemos adquirir las herramientas necesarias para entender el mundo y nuestra posición en él. La curiosidad, según la escritora, es la clave para despertar el pensamiento crítico y superar el miedo a lo desconocido.
En un mundo cada vez más polarizado, adonde la información se difunde a una velocidad vertiginosa, es necesario cuestionar la validez y la fiabilidad de lo que se nos presenta. Goldstein nos recuerda que la curiosidad nos permite explorar diferentes perspectivas y no conformarnos con lo que nos dicen o lo que creemos saber. Solo así podemos escapar de la influencia de información dudosa y formar nuestras propias opiniones fundamentadas.
Las humanidades también nos invitan a reflexionar sobre cuestiones existenciales y morales, que a menudo son ignoradas en la sociedad actual. Goldstein señala que estas disciplinas nos ayudan a comprender nuestra humanidad y nuestras relaciones con los demás. A través de la literatura, por ejemplo, podemos ponernos en el lugar de otros y desarrollar empatía, algo esencial en un mundo cada vez más individualista.
Además, las humanidades nos permiten explorar diferentes formas de pensar y entender el mundo. Al leer a filósofos y escritores de diferentes épocas y culturas, podemos expandir nuestros horizontes y ver la realidad desde diferentes perspectivas. Esto nos ayuda a desarrollar una mente abierta y flexible, en lugar de aferrarnos a una única forma de pensar.
En una época en la que la tecnología y la ciencia son percibidas como la solución a todos nuestros problemas, es importante recordar que las humanidades también tienen un papel básico en nuestra sociedad. No se trata de elegir entre una u otra, sino de entender que ambas son complementarias y necesarias para un desarrollo pleno de la humanidad.
Por último, Goldstein nos invita a abrazar la curiosidad y las humanidades como una forma de mantener nuestra libertad de pensamiento. En un mundo adonde la utilidad inmediata es la exigencia principal, las humanidades nos ofrecen un espacio de pensamiento libre, alejado de la presión de ser productivos y útiles en todo momento. Nos recuerdan que el conocimiento por el conocimiento en sí mismo es valioso y nos permite expandir nuestros límites mentales.
En resumen, la escritora nos muestra la importancia de la curiosidad y las humanidades en un mundo cada vez más influenciable por información dudosa y la falta de pensamiento crítico. Nos invita a abrazar la curiosidad como una herramienta para enfrentar el miedo y comprender el mundo, y a valorar las humanidades como un espacio de pensamiento libre y enriquecedor. Solo así podremos desarrollar una sociedad más informada, empática y crítica.





