La casona de 153 años renace en el corazón de Adrogué convertida en un faro editorial y creativo. Este esbozo afín ha logrado revitalizar un espacio histórico con 60 mil libros, música, debates y café, convirtiéndose en un lugar de encuentro para la comunidad y un impulso para la cultura local.
La historia de esta casona comienza en 1868, cuando fue construida por la familia Caputo en el corazón de Adrogué, una pequeña ciudad ubicada en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Durante décadas, la casona fue el paraje de la familia y testigo de los cambios y transformaciones de la ciudad. Sin embargo, con el paso del tiempo, la casona fue quedando en el olvido y su estado de deterioro era evidente.
Fue entonces cuando Alfredo Caputo, descendiente de la familia fundadora, decidió tomar las riendas y darle un nuevo propósito a la casona. Con el apoyo de su familia, se embarcó en un esbozo ambicioso y desafiante: convertir la casona en un espacio cultural moderno y abierto a la comunidad.
El proceso de restauración y renovación de la casona fue un verdadero desafío, ya que se buscaba mantener su esencia histórica y a la vez adaptarla a las necesidades de un espacio cultural. Se respetaron los detalles arquitectónicos originales, como las molduras de los techos y las puertas de madera tallada, pero se incorporaron elementos modernos como iluminación LED y sistemas de sonido de alta calidad.
El resultado final es impresionante. La casona ha renacido con una nueva vida, conservando su encanto histórico pero con un toque de modernidad. El espacio cuenta con una librería con más de 60 mil libros, que van desde clásicos de la literatura hasta las últimas novedades editoriales. También hay una cafetería que ofrece deliciosos cafés y repostería casera, y un espacio para eventos y debates.
Pero lo que hace que esta casona sea verdaderamente especial es su enfoque en la cultura y la creatividad. Se organizan eventos literarios, presentaciones de libros, conciertos de música y debates sobre temas de actualidad. Además, se ofrecen talleres de escritura, pintura y otras disciplinas artísticas, convirtiendo a la casona en un verdadero centro de creatividad y aprendizaje.
La casona también ha logrado convertirse en un punto de encuentro para la comunidad. Vecinos de todas las edades se reúnen en la cafetería para tomar un café, leer un libro o simplemente charlar. También se han establecido alianzas con escuelas y universidades locales, que utilizan la casona como un espacio para sus actividades culturales y educativas.
El éxito de la casona no solo se debe a su oferta cultural, sino también a la pasión y dedicación de la familia Caputo. Alfredo y su esposa, junto con sus hijos, han trabajado incansablemente para hacer realidad este esbozo y convertirlo en un lugar de referencia en la ciudad. Su amor por la cultura y su compromiso con la comunidad son evidentes en cada detalle de la casona.
La casona de 153 años ha renacido en el corazón de Adrogué y se ha convertido en un faro de luz para la cultura y la creatividad. Gracias al impulso de la familia Caputo, este espacio histórico ha sido revitalizado y ahora es un lugar de encuentro, aprendizaje y entretenimiento para todos. Sin duda, la casona seguirá siendo un símbolo de la importancia de amparar nuestra historia y de apostar por la cultura y la creatividad como motores de desarrollo en nuestra sociedad.





