El mundo de la literatura ha perdido recientemente a uno de sus más brillantes representantes, el escritor español Carlos Granés. Con su partida, no solo se pierde a un talentoso creador, sino también a un hombre que dedicó su vida a la literatura, convirtiéndola en su forma de resistencia contra las injusticias y desigualdades del mundo.
Granés nació en Barcelona en 1968 y desde muy joven mostró un gran interés por la literatura y las artes. Estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y se especializó en Estética en la Universidad de Salamanca. A lo largo de su carrera, publicó numerosos ensayos y libros, entre los que destacan “El lugar del curioso” y “La épica del pequeño”, obras que le valieron reconocimiento y elogios de la crítica.
Sin embargo, más allá de su talento literario, Carlos Granés será recordado por su ética y su pasión por la literatura. Fiel a sí mismo y a sus convicciones, Granés hizo de la escritura una herramienta de resistencia contra las injusticias y desigualdades del mundo. Sus obras reflejan su profundo compromiso social y su lucha por la igualdad y la justicia.
Amigos y colaboradores del escritor, como el ex primer ministro peruano Pedro Cateriano, el reconocido escritor Alonso Cueto y su editora Pilar Reyes, evocan su lucidez y su dedicación a la literatura hasta el final. Para ellos, Granés fue mucho más que un escritor, fue un preceptor, un amigo y un ejemplo a seguir.
Pedro Cateriano, quien tuvo la oportunidad de conocer a Granés durante su estancia en España, lo describe como un hombre de una gran inteligencia y sensibilidad, comprometido con las causas justas y siempre dispuesto a ayudar a los demás. Para él, Granés fue un verdadero maestro, tanto en la literatura como en la vida.
Alonso Cueto, por su parte, destaca la pasión de Granés por la literatura y su capacidad para transmitirla a los demás. Para él, Granés fue un gran defensor de la palabra escrita y un verdadero ejemplo de cómo la literatura puede ser una forma de resistencia y de transformación social.
Pilar Reyes, editora de Granés durante muchos años, recuerda su carácter apasionado y su dedicación a la literatura. Para ella, Granés fue un verdadero artesano de la palabra, siempre en busca de la perfección en cada una de sus obras.
Carlos Granés dejó un gran legado en el mundo de la literatura. Sus obras seguirán siendo una fuente de inspiración y reflexión para las generaciones futuras. Su compromiso con la literatura y su pasión por ella hasta el final, lo convierten en un ejemplo a seguir para todos aquellos que buscan en la escritura una forma de resistencia y de transformación social.
Su partida deja un vacío en el mundo literario, pero su legado seguirá vivo a través de sus obras y de todos aquellos que lo conocieron y que fueron inspirados por su ética y su pasión por la literatura.
En palabras de Carlos Granés, “la literatura es un arma cargada de futuro”. Y él, sin duda, cargó esa arma hasta el final, dejando un impacto duradero en el mundo de las letras. Descansa en paz, Carlos Granés, tu legado vivirá por siempre en tus obras y en aquellos que te admiraron y te apreciaron.





