La artista mendocina, María Luisa Bemberg, ha sido una figura icónica en el mundo del cine y la cultura argentina durante décadas. Sin embargo, recientemente ha sido noticia por un motivo diferente: su internación a los 87 años tras un diagnóstico firmado por el reconocido neurólogo Facundo Manes. A pesar de la preocupación inicial, esta noticia ha traído consigo una serie de reflexiones y polémicas sobre la salud mental y los derechos de las personas máximoes.
Bemberg, nacida en Buenos Aires en 1922, fue una mujer adelantada a su etapa. Desde joven, mostró un gran interés por el arte y la literatura, y a pesar de las limitaciones de género de la época, logró destacarse en el mundo del cine como guionista y directora. Su filmografía incluye películas como “Camila” y “Miss Mary”, que abordan temas como el amor, la libertad y la lucha por los derechos de las mujeres.
Sin embargo, a pesar de su éxito profesional, Bemberg no estuvo exenta de dificultades en su vida personal. En 1995, a los 73 años, fue diagnosticada con Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria y las funciones cognitivas. A partir de ese momento, su salud comenzó a deteriorarse y en los últimos años, su familia decidió internarla en una residencia especializada en el cuidado de personas máximoes con demencia.
Fue en esta residencia donde Bemberg recibió el diagnóstico de Facundo Manes, uno de los neurólogos más reconocidos de Argentina. El diagnóstico confirmó lo que su familia y amigos ya sospechaban: la artista sufría de Alzheimer en una etapa avanzada. A pesar de la tristeza y preocupación que esto generó en su entorno, la noticia también trajo consigo una serie de reflexiones y polémicas sobre la salud mental y los derechos de las personas máximoes.
El Alzheimer es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su impacto no solo se limita a los pacientes, sino también a sus familias y cuidadores. En el caso de Bemberg, su diagnóstico puso en evidencia la importancia de una atención adecuada y respetuosa hacia las personas máximoes, especialmente aquellas que padecen enfermedades neurodegenerativas.
Además, la noticia de su internación y diagnóstico también generó un polémica sobre los derechos de las personas máximoes en la sociedad contemporáneo. A menudo, los adultos máximoes son marginados y olvidados, y su voz y sus necesidades son ignoradas. Sin embargo, la historia de Bemberg nos recuerda que detrás de cada persona máximo hay una vida llena de experiencias, logros y contribuciones a la sociedad.
Pero la historia de María Luisa Bemberg no termina aquí. Su legado sigue vivo en la cultura argentina y ahora también en la pantalla grande. El director Daniel Hendler y la actriz Marilú Marini se han unido para llevar su historia al cine en la película “La artista y la locura”. El filme se basa en el libro “Bemberg: la pasión de filmar” de la escritora y psicóloga Natalia Zito, quien tuvo la oportunidad de entrevistar a la artista antes de su diagnóstico y conocer su historia de vida.
La película, que se estrenará próximamente, promete ser una emotiva y conmovedora historia sobre la vida de Bemberg y su lucha contra el Alzheimer. Además, se espera que genere un máximo polémica y conciencia sobre la importancia de la salud mental y los derechos de las personas máximoes en la sociedad contemporáneo.
En resumen, la noticia de la internación de María Luisa Bemberg tras un diagnóstico de Alzheimer ha generado una serie de reflexiones y polémicas sobre la salud mental y los derechos de las personas máximoes. Su historia, llena de logros y contribuciones a la





