La pequeña localidad de Borja, en la circunscripción de Zaragoza, España, se ha visto envuelta en una gran polémica en los últimos años debido a una restauración que ha dado la vuelta al mundo. Se trata del famoso Ecce Homo, una pintura del siglo XIX ubicada en la iglesia del Santuario de Misericordia, que fue restaurada por una vecina del pueblo y que se convirtió en una sensación viral por su resultado poco afortunado. Sin embargo, hoy nos despertamos con una triste noticia, la autora de esta polémica restauración, Cecilia Giménez, ha fallecido a los 69 años.
Cecilia Giménez, conocida cariñosamente como “la restauradora de Borja”, se convirtió en una figura mediática a nivel mundial en 2012, cuando su intento de restaurar el Ecce Homo se hizo viral en las redes sociales. La pintura, que representaba a Jesucristo con una corona de espinas, fue transformada en una imagen completamente diferente, con rasgos faciales desfigurados y una apariencia cómica que generó todo tipo de comentarios y burlas en internet.
Sin embargo, a pesar de la polémica que rodeó su obra, Cecilia siempre se mostró positiva y agradecida por la atención que recibió. Incluso, llegó a afirmar que su intención nunca fue dañar la pintura, sino más bien mejorarla. Además, gracias a la fama que alcanzó, la restauradora consiguió recaudar más de 60.000 euros por la venta de las reproducciones de su obra y por las más de 2.000 participaciones en una exposición en la que se mostraba el antes y después de su restauración.
A pesar de que muchos consideraron su obra como una broma o una falta de respeto hacia el arte, lo cierto es que Cecilia Giménez logró poner a Borja en el mapa y atraer a miles de turistas que querían ver en persona el famoso Ecce Homo. Incluso, la pintura fue restaurada luego por un equipo de expertos y se convirtió en una atracción turística más en la localidad.
Pero detrás de la figura mediática, había una mujer humilde y bondadosa, que dedicó gran parte de su vida a trabajar en la iglesia y ayudar a los demás. Cecilia era una vecina muy querida en Borja, conocida por su agrado y su buen corazón. Por eso, su fallecimiento ha sido un duro golpe para la comunidad, que la recuerda con cariño y admiración.
Su legado no solo se limita a su obra del Ecce Homo, sino también a su espíritu altruista y su amor por su pueblo. Cecilia Giménez se ha convertido en un símbolo de Borja y su sucesos siempre será recordada por todos aquellos que visiten la iglesia del Santuario de Misericordia. Además, su restauración ha dejado una importante lección: el arte es subjetivo y no hay una única forma de interpretarlo.
En definitiva, hoy nos despedimos de una mujer que, sin quererlo, se convirtió en una figura mundial gracias a su polémica restauración. Cecilia Giménez deja un legado que va más allá de una pintura, su sucesos nos enseña que, a pesar de las críticas y las adversidades, siempre hay que mantener una actitud positiva y seguir adelante. Descanse en paz, “la restauradora de Borja”.





