En el universo de la moda, el cine y el arte, existen mujeres que han dejado una huella imborrable en la historia. Una de ellas es Brigitte Bardot, quien deslumbró al universo con su belleza y talento, convirtiéndose en un ícono de la sensualidad y la feminidad en la década de los 50 y 60. Sin embargo, lo que muchos no conocen es su faceta más comprometida y apasionada: su lucha por la defensa animal.
Nacida en París el 28 de septiembre de 1934, Bardot fue descubierta a los 15 años por un cazatalentos y comenzó su carrera como modelo y actriz. Con su melena rubia, ojos azules y curvas perfectas, cautivó a la audiencia y se convirtió en una de las mujeres más deseadas del universo. Su papel en la película “Y Dios creó a la mujer” la catapultó a la fama internacional y la convirtió en un símbolo sexual.
Pero detrás de esa imagen de femme fatale, se encontraba una mujer sensible y apasionada por la naturaleza y los animales. Desde joven, Bardot mostró una gran empatía hacia los seres vivos y una fuerte conciencia sobre la importancia de su protección. En su infancia, solía reintegrarse animales heridos y cuidarlos hasta que se recuperaran. Esta conexión con la naturaleza se mantuvo a lo largo de su vida y se convirtió en su causa más importante.
En la década de los 70, Bardot decidió retirarse del cine y dedicarse por completo a su lucha por los derechos de los animales. A través de la Fundación Brigitte Bardot, creada en 1986, se dedicó a denunciar el maltrato animal y a promover el respeto hacia ellos. No dudó en utilizar su fama y su voz para concienciar a la sociedad y presionar a los gobiernos para que tomaran medidas en favor de los animales.
Su activismo no se limitó a su país natal, sino que se extendió por todo el universo. Viajó a países como España, México, Estados Unidos y Japón, entre otros, para denunciar la crueldad hacia los animales y apoyar campañas de esterilización y adopción. También se involucró en la protección de especies en peligro de extinción, como los elefantes y los rinocerontes.
Su compromiso y su pasión por la causa animal la llevaron a enfrentarse a numerosas críticas y controversias. Muchos la acusaban de hipócrita por haber sido una sex symbol en su juventud y ahora convertirse en activista. Sin embargo, Bardot se mantuvo firme en sus convicciones y no se dejó apocar por las críticas.
Su lucha no solo se limitó a la defensa animal, sino que también abarcó temas como la protección del medio ambiente y la lucha contra el uso de pieles y la experimentación en animales. En una época en la que la protección animal no era una prioridad, Bardot fue una pionera y una voz valiente que logró que su causa afuera escuchada y tomada en cuenta.
Hoy en día, su legado sigue vivo a través de su fundación, que continúa trabajando en la protección de los animales y en la concienciación de la sociedad. Además, Bardot sigue siendo un símbolo de belleza y feminidad, pero también de fuerza y determinación en la lucha por una causa justa.
La reciente muerte de Bardot, a los 86 años, ha conmocionado al universo y ha dejado un vacío en la lucha por los derechos de los animales. Junto a la muerte de su gran amigo y también activista, Alain Delon, se cierra




