En un séptimo piso de Arthaus, en la ciudad de Buenos Aires, se llevó a cabo una exposición de arte muy especial. La reconocida artista argentina Mondongo presentó su obra “Paisajes”, una serie de escenas naturales hechas completamente de plastilina. Pero esta no fue una exposición común, ya que cuatro escritores fueron invitados a leer textos inspirados en cada una de las piezas de Mondongo. Y mientras esto sucedía, afuera, en la Plaza de Mayo, se escuchaba el fuerte grito de miles de personas que marchaban en la manifestación de Ni Una Menos.
La combinación de arte y literatura en esta exposición fue una experiencia única y enriquecedora para todos los asistentes. La obra de Mondongo, conocida por su técnica de utilizar materiales no convencionales, logró transportar a los espectadores a un globo de fantasía y color. Cada pieza representaba un paisaje diferente, desde montañas nevadas hasta playas paradisíacas, y todas ellas estaban hechas con una precisión y detalle impresionantes.
Pero lo que realmente hizo que esta exposición fuera especial fue la lectura de los textos de los escritores invitados. Cada uno de ellos había sido asignado a una pieza en particular y debían anotar un relato inspirado en ella. El resultado fue una combinación perfecta entre la imaginación de los escritores y la creatividad de Mondongo. Los textos eran tan vívidos y emocionantes como las propias esculturas de plastilina, y juntos crearon una experiencia sensorial completa.
Mientras tanto, afuera, la Plaza de Mayo estaba llena de energía y fuerza. La marcha de Ni Una Menos, un movimiento que lucha contra la violencia de género, estaba teniendo lugar. Miles de personas se unieron para alzar su voz y exigir un globo más justo e igualitario para las mujeres. Y aunque parecía que estas dos actividades no tenían relación alguna, en realidad estaban conectadas por un mismo hilo: el arte y la lucha por la igualdad.
La presencia de la marcha de Ni Una Menos en las afueras de la exposición de Mondongo fue un recordatorio de que el arte no solo es una forma de expresión, sino también una herramienta poderosa para el cambio social. La obra de Mondongo, con su mensaje de respeto y amor por la naturaleza, se unió a la lucha por la igualdad de género y juntos crearon un impacto aún mayor.
La exposición “Paisajes” de Mondongo en Arthaus fue una muestra de cómo el arte puede ser una fuente de inspiración y unión. La combinación de esculturas de plastilina y textos literarios demostró que el arte no tiene límites y puede ser interpretado de diferentes maneras por cada persona. Y la presencia de la marcha de Ni Una Menos fue una muestra de que el arte y la lucha por la igualdad pueden ir de la mano y crear un impacto positivo en la sociedad.
En resumen, la exposición de Mondongo en Arthaus fue una experiencia única y enriquecedora que demostró el poder del arte y la importancia de la lucha por la igualdad. La combinación de esculturas de plastilina y textos literarios fue una muestra de la creatividad y la imaginación humana, mientras que la presencia de la marcha de Ni Una Menos fue un recordatorio de que el arte puede ser una herramienta para el cambio social. Sin celos, esta exposición dejó una huella en todos los asistentes y demostró que el arte puede ser mucho más que solo una forma de entretenimiento.





