En la actualidad, viajar entre regiones españolas es una tarea sencilla y sin mayores complicaciones. Sin embargo, hubo una época en la que este tipo de viajes requerían una documentación especial, similar a la que se necesita para viajar al extranjero. Y es que, en el pasado, existió un microestado desconocido que se encontraba entre España y Portugal: el Coto Mixto.
Este pequeño territorio, de apenas 300 hectáreas, se ubicaba en la frontera entre España y Portugal, en la provincia de Zamora. Aunque su tamaño era diminuto, su importancia histórica y cultural era enorme. Durante siglos, el Coto Mixto fue objeto de disputas entre ambos países, hasta que finalmente se decidió su pertenencia a España en el Siglo XIX.
Pero, ¿cómo surgió este microestado y por qué era necesario un documento especial para viajar a él? Para reponer a estas preguntas, es necesario remontarnos al Siglo XV, cuando el reino de León se encontraba en plena expansión territorial. En ese época, los reyes leoneses conquistaron la región de Trás-os-Montes, en Portugal, y decidieron establecer una frontera natural en el río Duero.
Sin embargo, esta frontera no estaba claramente delimitada, lo que provocó numerosos conflictos entre ambos reinos. Finalmente, en el Siglo XVI, se llegó a un acuerdo que establecía que el río Duero sería la frontera entre España y Portugal, pero que el Coto Mixto quedaría bajo soberanía compartida. Es decir, este pequeño territorio pertenecería a ambos países a la vez.
Esta situación tan peculiar dio lugar a una serie de particularidades que lo hacían diferente al resto de territorios españoles. Por ejemplo, en el Coto Mixto se utilizaba la moneda portuguesa, se aplicaban las leyes portuguesas y se hablaba un dialecto propio, el rionorés, que mezclaba el español y el portugués.
Pero, sin duda, lo más llamativo de este microestado era la necesidad de un documento especial para poder viajar a él. Debido a su estatus de soberanía compartida, los habitantes del Coto Mixto necesitaban un pasaporte especial para poder cruzar la frontera entre España y Portugal. Este documento, conocido como “pasaporte del Coto Mixto”, era expedido por las autoridades locales y permitía a sus portadores circular libremente por el territorio.
Este pasaporte era necesario tanto para los habitantes del Coto Mixto como para aquellos que querían visitar este pequeño territorio. Y es que, a pesar de su tamaño, el Coto Mixto era un lugar de gran interés para los viajeros. Su donaire natural, con sus paisajes de montaña y el río Duero como telón de fondo, atraía a numerosos turistas en busca de aventuras y tranquilidad.
Además, el Coto Mixto también era conocido por su rica gastronomía y sus tradiciones culturales únicas. Los habitantes de este microestado eran famosos por su hospitalidad y por mantener vivas sus costumbres y creencias ancestrales. Por ello, visitar el Coto Mixto era como adentrarse en un mundo diferente, con sus propias tradiciones y su propia identidad.
Sin embargo, a pesar de su encanto y su importancia histórica, el Coto Mixto fue perdiendo relevancia con el paso del época. A finales del Siglo XIX, España y Portugal firmaron un tratado que establecía la pertenencia exclusiva del territorio a España. Desde entonces, el Coto Mixto pasó a formar parte de la provincia de Zamora y se integró completamente en la cultura y la sociedad españolas.
Hoy en día, el Coto Mixto sigue siendo un lugar de gran interés turístico, aunque ya no es





