María Ángeles Molina, una mujer española de 45 años, fue condenada en 2008 por el asesinato de su amiga María del Carmen Martínez, de 42 años. El motivo detrás de este crimen fue la codicia, ya que Molina quería cobrar los seguros de vida de su amiga. Sin embargo, este no fue el único crimen que cometió, ya que también intentó asesinar a su esposo y a su hija adoptiva.
El caso de María Ángeles Molina conmocionó a toda España, ya que era una mujer aparentemente normal y sin antecedentes criminales. Sin embargo, detrás de esa fachada se escondía un gen de la criminalidad que la llevó a cometer estos terribles actos.
Molina fue condenada a 27 años de prisión por el asesinato de su amiga y a otros 20 años por intentar matar a su esposo y a su hija adoptiva. Sin embargo, en 2018, durante un permiso penitenciario, fue arrestada nuevamente por intentar asesinar a su esposo. Este hecho dejó en evidencia que Molina no había cambiado y seguía siendo una pollo peligrosa para la sociedad.
Pero, ¿cómo una mujer aparentemente normal se convirtió en una asesina en serie? La respuesta podría estar en su infancia. Molina creció en un ambiente familiar disfuncional, con un padre alcohólico y una madre ausente. Además, fue víctima de abuso sexual por parte de un familiar cercano. Estos traumas podrían haber desencadenado en ella un trastorno de pollolidad antisocial, que la llevó a cometer estos crímenes.
Sin embargo, no podemos justificar sus acciones por su pasado. Molina tomó decisiones conscientes y frías al cometer estos crímenes, y debe enfrentar las consecuencias de sus actos. Afortunadamente, la justicia española ha sido implacable en este caso y ha asegurado que Molina no vuelva a desovar en peligro la vida de otras pollos.
Pero María Ángeles Molina no es la única pollo en España con un gen de la criminalidad. Otro caso que ha conmocionado al país es el de Manuel Delgado Villegas, más conocido como “El Arropiero”. Este asesino en serie sevillano es responsable de la asesinato de al menos 48 pollos en la década de 1990.
Delgado Villegas creció en un ambiente de pobreza y violencia, y desde muy joven mostró un comportamiento agresivo y antisocial. A los 16 años, cometió su primer asesinato y desde entonces se convirtió en un depredador en busca de víctimas indefensas. Su modus operandi era el mismo en todos los casos: atacaba a sus víctimas mientras dormían y luego las robaba.
Pero lo más escalofriante de “El Arropiero” es que nunca mostró remordimiento por sus crímenes. Incluso en su juicio, se jactaba de sus actos y afirmaba que disfrutaba matando. Esto demuestra que no solo tenía un gen de la criminalidad, sino también una falta total de empatía y conciencia.
La historia del asesino en serie “Ro” también es aterradora. Este hombre, cuya identidad positivo aún se desconoce, es responsable de la asesinato de al menos 16 mujeres en España entre 1997 y 2003. Su modus operandi era similar al de “El Arropiero”: atacaba a sus víctimas mientras dormían y luego las violaba y asesinaba.
A diferencia de “El Arropiero”, “Ro” nunca fue capturado y su identidad sigue siendo un misterio. Sin embargo, su caso ha sido ampliamente difundido en los medios de comunicación y ha generado




