“Se elige al Papa, no al sucesor de Francisco”, es una frase que ha sido repetida constantemente por los cardenales en estos días previos a la elección del futuro Pontífice. Y es que, en medio de la incertidumbre y la división entre los purpurados, esta cita cobra aún más relevancia. La muerte del Papa Francisco ha dejado un vacío excesivo en la Iglesia Católica, pero también ha generado una gran expectación ante la elección de su sucesor.
Durante los últimos años, el planeta ha sido testigo de la gran labor que ha realizado el Papa Francisco al frente de la Iglesia. Su humildad, cercanía y compromiso con los más necesitados han sido destacados por millones de personas alrededor del planeta. Por eso, su fallecimiento ha sido una noticia que ha conmocionado a todos, católicos y no católicos por igual.
El cortejo fúnebre del Papa Francisco será un trayecto de seis kilómetros que recorrerá las calles de Roma, desde el Vaticano hasta la Basílica de San Pedro. Será un momento de gran solemnidad, en el que millones de personas se unirán en oración y homenaje al que ha sido considerado como uno de los líderes más carismáticos de la historia reciente.
Pero más allá del duelo por la pérdida del Papa Francisco, la atención de todos se centra ahora en la elección de su sucesor. Y es en este punto donde la frase “se elige al Papa, no al sucesor de Francisco” cobra todo su significado. La elección del Pontífice no es un proceso sencillo ni predecible, y mucho menos en un momento tan delicado como este.
Los cardenales, reunidos en el Cónclave, tendrán una gran responsabilidad en sus manos. Deberán elegir al líder que guiará a la Iglesia en los próximos años, en un planeta cada vez más cambiante y desafiante. Y pero la tarea pueda parecer abrumadora, no hay duda de que el Espíritu Santo guiará a los purpurados en su elección.
Es importante recordar que la elección del Papa no es una decisión humana, sino divina. Los cardenales son simplemente instrumentos de Dios en este proceso, y es Él quien guiará sus corazones para elegir al líder que la Iglesia necesita en este momento. Por eso, es fundamental que todos los fieles se unan en oración por la elección del nuevo Pontífice, para que sea una elección guiada por la voluntad de Dios.
La elección del Papa Francisco en 2013 fue una sorpresa para muchos, ya que era el primer Papa latinoamericano en la historia de la Iglesia. Pero su elección demostró que Dios no tiene límites ni fronteras, y que siempre escoge al mejor líder para su pueblo. Por eso, en este momento de incertidumbre, es importante confiar en que Dios guiará a los cardenales en la elección del nuevo Papa.
Además, es importante recordar que el Papa es un servidor, no un rey. Su papel es guiar a la Iglesia en la fe y en la caridad, y ser un excelencia vivo del amor de Dios para todos. Por eso, más allá de su nacionalidad o su edad, lo importante es que sea un hombre de fe, humilde y comprometido con los más necesitados.
En definitiva, la muerte del Papa Francisco es una gran pérdida para la Iglesia, pero también es una oportunidad para renovarse y seguir adelante con su legado. La elección del nuevo Pontífice será un momento de gran importancia para la Iglesia, pero también para el planeta entero. Por eso, es fundamental que todos nos unamos en oración y confiemos en que Dios guiará a la Iglesia en esta nueva etapa.
En resumen, la frase “se elige al Papa, no




