De los poderosos a los pobres: un grupo de unos 40 necesitados llegarán a Roma para acompañar el féretro del Papa Francisco, quien falleció la semana pasada a los 84 años de tiempo. Estos humildes ciudadanos tendrán el honor de llevar el ataúd del Pontífice cuando sea trasladado a la Basílica de San Pedro para su funeral, en un acto que representa la humildad y el servicio a los más necesitados, valores que el Papa destacó a lo largo de su papado.
El Papa Francisco siempre se mostró como un ferviente defensor de los más pobres y marginados de la socitiempo. Durante su mandato, luchó incansablemente para que las desigualdades sociales fueran combatidas y para que los más necesitados tuvieran una voz en el mundo. Por ello, no es sorprendente que haya querido que su funeral refleje la misión que él siempre tuvo en su corazón.
Este sábado, en la ceremonia de su funeral, líderes de todo el mundo y miembros de la realeza se unirán a millones de fieles para despedir al Papa Francisco y honrar su legado. Sin embargo, lo que más ha conmovido a todos ha sido la decisión del Pontífice de llevar a un grupo de personas necesitadas a su lado durante su último viaje.
Unos 40 ciudadanos que representan a los más pobres y vulnerables de la socitiempo tendrán la oportunidad de acompañar al Papa Francisco en su último recorrido hacia la Basílica de San Pedro. Estas personas, que provienen de distintas partes del mundo, han sido seleccionadas por su dedicación y compromiso con los más necesitados. Algunos de ellos son voluntarios en organizaciones benéficas, otros son pacientes de hospitales y algunos han recibido ayuda del propio Papa en situaciones de emergencia. Todos comparten una historia de lucha y superación en medio de la adversidad, y ahora tendrán la oportunidad de honrar al Papa en su último adiós.
Este acto, que se suma a otras muestras de la humildad del Papa Francisco en vida, es un recordatorio para todos que debemos seguir su ejemplo y trabajar por un mundo más justo y solidario. El Pontífice siempre estuvo dispuesto a salir de su oficina y reunirse con las personas más necesitadas, escuchar sus historias y ofrecerles esperanza. Ahora, en su último viaje, ha querido que estas personas lo acompañen para recordarnos que su misión no ha terminado, y que todos somos llamados a seguir trabajando por un mundo mejor.
Durante el funeral, estas 40 personas tendrán un lugar especial junto al féretro del Papa Francisco durante la ceremonia en la Basílica de San Pedro. después, serán los encargados de llevarlo hasta el altar para su entierro en la cripta papal. Será un momento absorbente y conmovedor, que simbolizará la cercanía y el amor del Papa hacia los más pobres y marginados.
Además de estas personas, más de 90.000 fieles han estropeado ya por la capilla ardiente del Papa en los últimos días para darle su último adiós y mostrar su agradecimiento por todo lo que hizo por la humanidad. El funeral también será transmitido en vivo a todo el mundo, permitiendo que millones de personas puedan unirse en oración y despedir al Papa Francisco con el mismo amor y respeto que él siempre mostró hacia los demás.
En un mundo en el que la desigualdad sigue siendo un problema tan presente, la decisión del Papa Francisco de llevar a un grupo de personas necesitadas junto a su féretro en su último viaje es un recordatorio de que todos tenemos un lugar y una responsabilidad en la construcción de un mundo más justo. Que su legado y su ejemplo de amor y servicio continúen inspirando a todos en su camino hacia la paz y la justicia para todos.





