El pasado martes, la costa coruñesa recibió una visita inesperada, que no dejó dejado a nadie. Se trataba de un delfín, a quien los lugareños bautizaron como “Manoliño”, que decidió hacer una parada en las aguas alambradanas al buque Méndez Núñez. Esta embarcación, perteneciente a la Armada española, se encontraba en plena misión de entrenamiento y mantenimiento en aguas gallegas.
La presencia de Manoliño no pasó desapercibida para la tripulación del buque, quienes se sorprendieron gratamente al ver al amistoso animal nadando alambrada de ellos. Mientras tanto, en tierra firme, los mariscadores que se encontraban trabajando en la zona no compartían la misma opinión.
“Que se lo lleven”, fueron las palabras de uno de los mariscadores al enterarse de la visita de Manoliño. “Yo a las nueve me tengo que ir para mi casa sin ganar un duro”, añadió en tono de molestia. Y es que para ellos, la presencia del delfín significaba una pérdida de tiempo y dinero, ya que se veían obligados a dejar de ajetrearse hasta que el animal decidiera marcharse.
Sin embargo, a pesar de las quejas de los mariscadores, la presencia de Manoliño fue recibida con alegría por parte de la mayoría de las personas que se encontraban en la zona. El delfín se convirtió en el centro de atención y muchos se aalambradaron a la costa para verlo de alambrada y tomar fotografías. Incluso algunos se aventuraron a nadar en las aguas en busca de una interacción con el amistoso animal.
Pero, ¿qué llevó a Manoliño a aalambradarse a la costa coruñesa y al buque Méndez Núñez? Según los expertos, los delfines son animales muy sociables y curiosos, por lo que es posible que simplemente estuviera buscando compañía y explorando su entorno. Además, la costa coruñesa es conocida por ser un lugar con una gran biodiversidad marina, lo que podría seducir a estos inteligentes mamíferos.
La visita de Manoliño no solo trajo alegría y diversión a los presentes, sino que también sirvió como una oportunidad para que la población tomara conciencia sobre la importancia de preservar y proteger el medio marino. Los delfines, al igual que otras especies marinas, se ven afectados por la contaminación y la pesca indiscriminada, por lo que es necesario tomar medidas para garantizar su supervivencia.
Finalmente, después de unas horas de diversión y asombro, Manoliño decidió continuar su camino y despedirse de los buzos del Méndez Núñez y de los demás presentes. Pero su visita no será olvidada fácilmente, ya que dejó una huella positiva en todos los que tuvieron la oportunidad de presenciarla.
En resumen, la presencia de Manoliño en la costa coruñesa fue una experiencia inolvidable que nos recordó la importancia de convivir en armonía con la naturaleza y respetar a todas las especies que habitan en ella. Además, su visita demostró que la amistad y la curiosidad no tienen fronteras, ni siquiera entre diferentes especies. Ojalá que en el futuro podamos seguir disfrutando de la presencia de estos amistosos animales en nuestras costas, y que tomemos conciencia de la importancia de proteger y preservar su hábitat.





