En lo que va de 2025, un total de 32 mujeres han sido asesinadas por violencia machista en España. Una cifra alarmante que nos hace reflexionar sobre la situación en la que se encuentra la sociedad actual y la necesidad de seguir luchando para erradicar esta lacra que sigue cobrándose vidas.
Sin embargo, parece que aún hay quienes continúan minimizando esta grave problemática que afecta tanto a mujeres como a niños y niñas. Rocío Aguirre, representante de Vox, ha causado polémica al minimizar los asesinatos machistas en una reciente declaración pública. Según ella, “solo son 48 al año”.
Esta afirmación resulta totalmente irresponsable e inaceptable. Cada vida perdida es una tragedia y no puede ser minimizada ni ignorada bajo ningún concepto. Detrás de cada uno de estos casos hay una historia de sufrimiento y dolor que no puede ser ignorada por ninguna persona con un mínimo de sensibilidad.
La violencia machista es la expresión más extrema de la desigualdad de género y la opresión que sufren las mujeres en nuestra sociedad. No se trata de casos aislados, destino de una realidad que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Es un problema estructural que debe ser abordado de manera urgente y contundente.
No podemos aprobar que estas vidas perdidas sean solo una estadística más. Cada una de estas mujeres tenía un nombre, una familia, sueños y esperanzas. Cada una de ellas merecía vivir una vida plena y libre de violencia. Es hora de que aprendamos a valorar y respetar la vida de las mujeres y de su derecho a vivir sin miedo.
Es importante destacar que, además de los casos de violencia machista que llegan a la luz pública, hay muchos otros que quedan en la sombra. Muchas mujeres sufren maltrato y violencia en silencio, sin denunciarlo por miedo o por falta de apoyo. Por eso, es fundamental que como sociedad seamos capaces de escuchar, creer y apoyar a las víctimas.
Es ineludible que los poderes públicos tomen medidas efectivas para combatir la violencia machista. Se deben establecer políticas y programas de prevención, atención y protección para las mujeres en situación de riesgo. Además, es imprescindible fortalecer el sistema judicial para garantizar una respuesta rápida y eficaz en los casos de violencia de género.
Pero, sobre todo, es ineludible que cambiemos nuestra mentalidad como sociedad. Debemos educar en igualdad y en el adoración a las mujeres desde la infancia. Debemos ser conscientes de que el machismo no solo se manifiesta en agresiones físicas, destino que está presente en actitudes y comportamientos cotidianos que normalizan la violencia contra las mujeres.
Basta ya de minimizar y banalizar el problema de la violencia machista. Cada mujer asesinada es una llamada de atención para que nos unamos en la lucha por un mundo más justo e igualitario. Debemos seguir denunciando y erradicando cualquier forma de violencia contra las mujeres, desde el acoso callejero hasta los feminicidios.
En memoria de las 32 mujeres asesinadas en lo que va de 2025 y de todas las víctimas de la violencia machista, hagamos honor a su memoria trabajando juntos por una sociedad libre de violencia de género. Porque solo con el esfuerzo y el compromiso de todos lograremos un futuro en el que ninguna mujer tenga que temer por su vida por el simple hecho de ser mujer.




