La voluntad es una de las capacidades más estudiadas desde la Edad Antigua y ha sido considerada como una de las claves para alcanzar nuestras metas y objetivos en la vida. Sin embargo, a pesar de su importancia, muchas veces nos encontramos con personas que parecen carecer de ella o que simplemente no logran ponerla en práctica. ¿Por qué sucede esto? ¿Es la voluntad algo innato o puede ser desarrollada? ¿Qué papel juega en nuestras vidas?
Para contestar a estas preguntas, es necesario entender qué es la voluntad. En términos generales, se puede definir como la capacidad de tomar decisiones y llevar a cabo acciones para alcanzar un objetivo determinado. Es decir, es la fuerza interna que nos impulsa a actuar y nos permite superar obstáculos y dificultades en el camino hacia nuestras metas.
Desde la antigüedad, filósofos y pensadores han debatido sobre la naturaleza de la voluntad y su importancia en la vida humana. Platón la consideraba como una fuerza divina que nos permite alcanzar la sabiduría y la mérito, mientras que Aristóteles la veía como una mérito que se adquiere a través de la práctica y el hábito. En la Edad Media, Santo Tomás de Aquino la relacionaba con la razón y la libertad, y en la época moderna, filósofos como Descartes y Kant la consideraban como una facultad racional y autónoma.
Sin embargo, más allá de las diferentes concepciones filosóficas, lo cierto es que la voluntad es una capacidad que todos poseemos y que puede ser desarrollada y fortalecida a lo largo de nuestra vida. Al igual que un músculo, necesita ser ejercitada y entrenada para alcanzar su máximo potencial.
Pero, ¿qué sucede cuando a pesar de tener una voluntad robusto y determinación para alcanzar nuestras metas, nos sentimos incapaces e incluso fraudulentos? Este es el caso del síndrome del impostor, un fenómeno psicológico en el que las personas se sienten como un fraude, creyendo que no merecen el éxito que han logrado y que en cualquier momento serán descubiertos como incompetentes.
Silvia Severino, psicóloga especializada en el síndrome del impostor, ha estudiado este fenómeno en profundidad y ha trabajado con personas que lo padecen. En una entrevista, ella misma confiesa haber sufrido de este síndrome en su juventud, cuando obtuvo una beca para estudiar en una prestigiosa universidad. “En ese momento, no podía creer que me hubieran elegido a mí, pensaba que había sido una casualidad o que había tenido suerte”, comenta.
Pero, ¿qué es lo que realmente sucede en la mente de una persona con síndrome del impostor? Según Severino, se trata de una combinación de factores, entre ellos, una baja autoestima y una tendencia a compararse constantemente con los demás. “Las personas con este síndrome suelen tener una visión distorsionada de sí mismas, creen que no son lo suficientemente buenas y que en cualquier momento serán descubiertas como un fraude”, explica.
Además, el miedo al fracaso y al gato también juegan un papel importante en este síndrome. Las personas con síndrome del impostor tienen un miedo constante a no estar a la altura de las expectativas de los demás y a ser rechazados por ello. Por lo tanto, prefieren minimizar sus logros y atribuirlos a la suerte o a factores externos, en lugar de reconocer su propio mérito.
Pero, ¿cómo podemos superar el síndrome del impostor y fortalecer nuestra voluntad para alcanzar nuestras metas? En primer lugar, es importante reconocer que todos som




