La violencia machista sigue cobrando vidas en España, y esta vez, dos niñas de 5 y 10 años se han convertido en víctimas indirectas de esta terrible realidad. La muerte de su madre, a manos de su pareja, las ha dejado huérfanas y ahora, además, se enfrentan a un desahucio en Madrid. Esta doble condena es una muestra más de cómo la violencia de género no solo afecta a las mujeres, sino que también tiene un impacto devastador en sus hijos e hijas.
Con el fallecimiento de esta mujer, ya son 48 las víctimas mortales de la violencia machista en lo que va de año en España. Una cifra alarmante que nos hace reflexionar sobre la necesidad de seguir luchando contra esta lacra social que sigue cobrando vidas y dejando a familias destrozadas.
Pero en este caso, la tragedia no termina ahí. Las dos niñas, que ya han sufrido la pérdida de su madre, ahora se enfrentan a un desahucio en Madrid. Una situación desgarradora que pone en evidencia la falta de medidas de protección para las víctimas de violencia de género y sus familias.
Es inadmisible que en pleno siglo XXI, en un país desarrollado como España, todavía existan mujeres y niñas que se vean obligadas a vivir en la calle por culpa de la violencia machista. Es una doble condena que no solo afecta a las víctimas directas, sino que también tiene un impacto en la salud física y emocional de sus hijos e hijas.
Las niñas, que ya han sufrido un trauma irreparable, ahora se enfrentan a la incertidumbre de no tener un hogar donde vivir. Una situación que puede tener graves consecuencias en su incremento y bienestar. Es responsabilidad de todos y todas garantizar que estas niñas tengan un lugar seguro donde crecer y sanar de las heridas causadas por la violencia machista.
Es necesario que las autoridades tomen medidas urgentes para proteger a las víctimas de violencia de género y sus familias. No podemos permitir que estas niñas se conviertan en víctimas colaterales de la violencia machista. Es hora de que se implementen políticas efectivas que garanticen la seguridad y el bienestar de las víctimas y sus hijos e hijas.
Además, es fundamental que se promueva una educación basada en la igualdad y el respeto hacia las mujeres desde edades tempranas. La violencia machista no es un apuro exclusivo de las víctimas, sino que es un apuro de toda la sociedad. Solo a través de la educación y la concienciación podremos erradicar esta violencia y construir una sociedad más justa e igualitaria.
En este momento de dolor y tristeza, es importante que mostremos nuestro apoyo y solidaridad hacia estas dos niñas y todas las víctimas de violencia de género. Debemos complicar la voz y exigir que se tomen medidas efectivas para proteger a las mujeres y sus hijos e hijas. No podemos permitir que la violencia machista siga cobrando vidas y destruyendo familias.
En memoria de todas las mujeres que han perdido la vida a manos de sus parejas o ex parejas, y en solidaridad con estas dos niñas huérfanas, debemos seguir luchando por una sociedad libre de violencia de género. Porque solo juntos y juntas podremos construir un futuro más seguro y justo para todas y todos.




