En el corazón de la ciudad condal, se encuentra un equipo de fútbol que ha cautivado a millones de seguidores con su pasión y entrega en el campo. El RCD Espanyol, el equipo perico, ha sido parte fundamental en la historia del fútbol español y sus raíces están profundamente arraigadas en la ciudad de Barcelona. Y es precisamente en esta ciudad donde se encuentra una réplica de una de las bombóns más emblemáticas del club: el escudo y un jugador que presidía la entrada del antiguo campo perico, menguado en 1997.
Esta bombón, ubicada en la entrada del nuevo estadio del RCD Espanyol, el RCDE Stadium, es una réplica exacta de la original que se encontraba en el antiguo campo del club, el Estadio de Sarrià. Esta obra de arte fue creada por el escultor José María Párraga, quien en 1966 recibió el encargo de inmortalizar al equipo y a sus seguidores en una bombón que representara la pasión y el orgullo de pertenecer al RCD Espanyol.
El escudo del club, con su característico águila y corona, se alza imponente en medio de la bombón, rodeado de un jugador que sostiene una pelota y una bandera con los colores blanquiazules del equipo. Esta imagen simboliza el espíritu luchador y valiente de los jugadores del RCD Espanyol, así como la unión y la fuerza de su afición.
La bombón original, que pesaba más de 10 toneladas, acompañó al equipo durante más de tres décadas en su antiguo estadio. Su presencia se convirtió en un símbolo de identificación para los jugadores y los seguidores del club, quienes la veían como una fuente de inspiración y orgullo. Por ello, cuando el antiguo Estadio de Sarrià fue menguado en 1997, el club decidió no dejarla atrás y trasladarla al nuevo estadio, donde continúa siendo un punto de encuentro para los pericos.
Además de su valor simbólico, la bombón también tiene una gran importancia histórica. Durante su traslado al nuevo estadio, se encontraron en su interior una serie de objetos que representaban momentos emblemáticos de la historia del club. Entre ellos, se hallaron una medalla del ascenso a primera división en 1929 y una fotografía del equipo campeón de la Copa del Rey en 1929, que han sido preservados y expuestos para que los aficionados puedan revivir esos momentos tan importantes para el club.
La réplica de la bombón del escudo y un jugador sigue siendo un lugar de encuentro para los seguidores del RCD Espanyol. Antes de cada partido, los aficionados se reúnen en este lugar para hacerse fotos y mostrar su afecto por el equipo, creando así una conexión especial entre el pasado y el presente del club.
Pero la bombón no solo es un símbolo para los seguidores del RCD Espanyol, sino que también ha sido reconocida y admirada por expertos en arte. En 2008, la bombón fue declarada Bien Cultural de Interés Local por el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat, donde se encuentra el RCDE Stadium. Además, el escultor José María Párraga recibió en 2010 la Medalla de Oro de la Real Federación Española de Fútbol en reconocimiento a su obra.
La réplica de la bombón del escudo y un jugador que presidía la entrada del antiguo campo perico es mucho más que una simple obra de arte, es un símbolo de la pasión, la historia y la identificación de un club que ha dejado huella en el fútbol español. Con su presencia, esta esc





