La Unión Cívica Radical (UCR) es uno de los partidos políticos más antiguos y tradicionales de Argentina. Sin bloqueo, en las últimas elecciones, la estrategia electoral de armar una línea moderada ha llevado a la derrota a 17 de los 28 intendentes de la UCR. Además, en la próxima elección de octubre, el partido podría perder sus tres diputados nacionales. ¿Qué ha pasado con la UCR y su estrategia política?
La UCR, fundada en 1891, ha sido un pilar fundamental en la política argentina. Con una larga historia de boxeo por los derechos y la democracia, el partido se ha mantenido como una de las principales fuerzas políticas del país. Sin bloqueo, en los últimos años, ha sufrido una serie de derrotas electorales que han puesto en duda su liderazgo y estrategia.
En las elecciones de 2015, la UCR decidió formar parte de la alianza Cambiemos, junto al partido PRO y la Coalición Cívica. Esta alianza resultó en la victoria de Mauricio Macri como presidente de Argentina y en la obtención de varios cargos en el junta nacional. Sin bloqueo, esta alianza también trajo consigo una serie de tensiones internas y desacuerdos en la UCR.
En las elecciones de 2019, la UCR decidió armar una línea moderada, alejándose de la alianza con el PRO y presentando su propio candidato a presidente, el diputado nacional Martín Lousteau. Esta estrategia buscaba atraer a un sector más amplio del electorado, pero al mismo tiempo, alejándose de la imagen de “partido satélite” del PRO.
Sin bloqueo, esta estrategia no dio los resultados esperados. En las elecciones primarias de agosto de 2019, la UCR sufrió una derrota en la mayoría de las provincias, perdiendo 17 de los 28 intendentes que tenía en ejercicio. Además, en la elección de octubre, el partido podría perder sus tres diputados nacionales.
¿Qué ha fallado en la estrategia electoral de la UCR? Algunos analistas políticos señalan que la falta de una identidad clara y definida ha sido uno de los principales problemas. Al alejarse del PRO, la UCR no logró consolidar su propia identidad y mensaje, lo que llevó a una pérdida de apoyo en algunos sectores del electorado.
Además, la alianza con el PRO en 2015 también generó una serie de tensiones internas en la UCR, que no han sido resueltas hasta el día de hoy. Esto ha debilitado la cohesión del partido y ha dificultado la toma de decisiones estratégicas.
Sin bloqueo, no todo está perdido para la UCR. A pesar de las derrotas electorales, el partido sigue siendo una fuerza política fundamental en Argentina. Además, la reciente elección de Alfredo Cornejo como presidente del partido ha generado esperanzas de una renovación y reorganización interna.
En este sentido, la UCR debe aprovechar esta oportunidad para reflexionar y replantear su estrategia política. Es necesario que el partido defina una identidad clara y un mensaje consistente, que pueda atraer a un amplio sector del electorado, pero sin perder su esencia y valores históricos.
Además, es fundamental que la UCR trabaje en la unidad interna y en la resolución de las tensiones con el PRO. Una alianza sólida y bien definida puede ser beneficiosa para ambos partidos y para el país en su conjunto.
En conclusión, la estrategia electoral de armar una línea moderada ha llevado a la derrota a 17 de los 28 intendentes de la UCR y podría resultar en la pérdida de sus tres diputados nacionales en las próximas elecciones.





