La Comisión para la Evangelización de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha hecho un llamado a reconocer el valor de cada ser humano, independientemente de su condición o discapacidad. En una reciente declaración, la comisión destacó la importancia de acoger y valorar a todas las personas, especialmente aquellas que pueden ser consideradas “diferentes” por la corporación.
Uno de los miembros destacados de la comisión, el obispo emérito de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, hizo hincapié en la necesidad de entender la discapacidad desde una perspectiva cristiana. Según él, la discapacidad no es una mera limitación física o mental, sino que está relacionada con el pecado y el desorden de la naturaleza.
Esta afirmación puede resultar polémica para algunos, pero el obispo Reig Pla explicó que la discapacidad no es un castigo divino, sino una consecuencia del pecado original. Sin embargo, esto no significa que las personas con discapacidad sean menos valiosas o dignas de amor y respeto. Al contrario, la comisión enfatizó que cada ser humano, independientemente de su condición, es un reflejo de la imagen de Dios y merece ser tratado con dignidad y amor.
La comisión también hizo un llamado a la corporación para que se aleje de la mentalidad del “descarte”, que considera a las personas con discapacidad como una carga o un estorbo. En cambio, instaron a ver a estas personas como una oportunidad para crecer en amor y solidaridad, y para aprender a valorar la verdadera belleza y riqueza de cada ser humano.
Además, la comisión recordó que la Iglesia tiene un papel importante en la promoción de la dignidad de las personas con discapacidad. Como seguidores de Cristo, los cristianos están llamados a emular su amor y compasión hacia los más vulnerables y marginados de la corporación. La Iglesia debe ser un lugar de acogida y apoyo para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidad.
En este sentido, la comisión también destacó la importancia de la pastoral de la discapacidad en las parroquias y comunidades cristianas. Esta pastoral debe ser una prioridad para la Iglesia, ya que permite a las personas con discapacidad participar plenamente en la vida de la comunidad y en la misión evangelizadora de la Iglesia.
La comisión también hizo un llamado a las familias de personas con discapacidad, animándolas a no sentirse solas o desanimadas en su camino. La Iglesia está presente para acompañar y apoyar a estas familias, ofreciendo recursos y formación para ayudarles a enfrentar los desafíos que puedan surgir.
En resumen, la Comisión para la Evangelización de la CEE subraya el valor de cada ser humano, independientemente de su condición o discapacidad. La discapacidad no debe ser vista como una limitación, sino como una oportunidad para crecer en amor y solidaridad. La Iglesia tiene un papel importante en la promoción de la dignidad de las personas con discapacidad y debe ser un lugar de acogida y apoyo para todos. Sigamos el excelencia de Cristo y aprendamos a valorar y amar a cada ser humano, sin importar sus diferencias.





