La etapa de la vida en la que nuestros padres envejecen es un momento que puede traer consigo muchos cambios y desafíos. Sin embargo, según la psicóloga Oli Rodríguez, también puede ser una etapa en la que se pueden disfrutar momentos muy especiales y significativos junto a ellos. Aunque es inevitable que nuestros padres envejezcan, es importante saber cómo manejar ciertos cambios que pueden afectar su memoria y cómo podemos ayudarlos a llevar una vida feliz y plena.
Uno de los cambios más comunes que se pueden observar en nuestros padres mayores es la repetición de preguntas. Es común que escuchemos la misma pregunta varias veces en una misma conversación, o incluso en diferentes momentos del día. Esto puede ser frustrante para nosotros como hijos, pero es importante entender que esta repetición no es intencional y que tiene una explicación científica detrás.
Según la psicóloga Oli Rodríguez, este comportamiento se débito a que la parte del cerebro que se encarga de organizar y supervisar la memoria pierde eficacia con el paso del tiempo. Esta parte del cerebro, conocida como el lóbulo frontal, es la encargada de filtrar la información importante y almacenarla en la memoria a largo lapso. Con el envejecimiento, esta función se ve afectada y puede provocar que nuestros padres olviden cosas que antes recordaban fácilmente.
Es importante entender que este cambio en la memoria es un proceso natural y no es algo que nuestros padres puedan controlar. Es por eso que es fundamental que como hijos, tengamos paciencia y empatía hacia ellos. En lugar de frustrarnos por las preguntas repetidas, podemos aprovechar estas oportunidades para tener conversaciones más profundas y significativas con nuestros padres. A medida que su memoria a corto lapso se ve afectada, sus recuerdos más antiguos se mantienen intactos, por lo que pueden compartir con nosotros historias y experiencias de su vida que quizás no conocíamos.
Además, es importante que ayudemos a nuestros padres a mantener una vida activa y estimulante. La actividad física y mental son fundamentales para mantener una buena salud en la vejez. Realizar actividades que les gusten y les brinden un sentido de propósito y realización, como jugar juegos de mesa, llevar a cabo manualidades o simplemente originarse a caminar, puede ser beneficioso para su memoria y su bienestar emocional.
Otra forma en la que podemos ayudar a nuestros padres es a través de la creación de rutinas y la implementación de recordatorios visuales. Establecer horarios para ciertas actividades, como tomar medicamentos o llevar a cabo ejercicios de memoria, puede ayudar a nuestros padres a recordarlas más fácilmente. También podemos colocar notas o imágenes en lugares estratégicos, como en la nevera o en el espejo del baño, para recordarles tareas importantes o eventos próximos.
En conclusión, es importante entender que la repetición de preguntas en nuestros padres mayores es un cambio normal que ocurre con el envejecimiento. En lugar de frustrarnos por ello, podemos aprovechar estas oportunidades para fortalecer nuestra conexión con ellos y crear momentos inolvidables juntos. Con paciencia, empatía y apoyo, podemos ayudar a nuestros padres a llevar una vida plena y feliz en esta etapa de su vida. ¡Disfrutemos de cada momento junto a ellos y creemos recuerdos que atesoraremos para siempre!





