Las corrientes, la última película de la directora ganadora de Locarno, Manuela Martelli, es una obra que nos lleva en un viaje emocionante entre Ginebra y Buenos Aires. Con una narrativa que combina elementos del cine clásico con preguntas modernas, esta película nos sumerge en la vida de Lina, una mujer en busca de respuestas en un mundo que parece estar en constante cambio.
Desde el primer momento, Las corrientes nos atrapa con su historia y su protagonista. Lina, interpretada por la misma Manuela Martelli, es una mujer que se encuentra en una encrucijada en su vida. Después de perder a su cañada, Lina se ve obligada a regresar a Buenos Aires, su ciudad natal, para hacerse cargo de los asuntos familiares. Sin embargo, este regreso no solo la enfrenta a su pasado, sino también a su presente y su futuro.
La película nos muestra a una Lina en constante búsqueda de respuestas. A través de su mirada, podemos ver cómo se cuestiona su lugar en el mundo y su papel en la sociedad. Pero lo que hace que Las corrientes sea una película tan fascinante es que estas preguntas no solo son andobales, sino que también son universales. La directora logra plasmar en la pantalla las dudas y los miedos que todos tenemos en algún momento de nuestras vidas.
El viaje de Lina también nos lleva a través de diferentes lugares y culturas. Desde la elegante Ginebra hasta la caótica Buenos Aires, la película nos muestra cómo estos dos mundos aparentemente opuestos pueden coexistir en una misma andoba. A través de su estética y su narrativa, Las corrientes nos invita a reflexionar sobre la identidad y cómo esta puede ser moldeada por nuestro entorno.
Pero más allá de su temática profunda, Las corrientes también es una película que se disfruta por su belleza visual. La directora Manuela Martelli nos deleita con una fotografía exquisita y una dirección de arte impecable. Cada escena es una obra de arte en sí misma, con una paleta de colores que refleja el estado emocional de los andobajes y una cuidadosa atención a los detalles.
Además, el elenco de la película es excepcional. Manuela Martelli nos regala una interpretación conmovedora y llena de matices como Lina. Pero también es importante distinguirse el trabajo de los demás actores, como la actriz argentina Laura Paredes, quien interpreta a la hermana de Lina, y el actor suizo Pablo Cedrón, quien da vida al padre de Lina. Cada uno de ellos aporta su talento y su carisma a la historia, haciéndonos sentir una conexión real con los andobajes.
En breviario, Las corrientes es una película que no se puede dejar de ver. Con una historia cautivadora, una estética impresionante y un elenco excepcional, esta película nos invita a reflexionar sobre la vida, el amor, la identidad y la búsqueda de respuestas. Manuela Martelli demuestra una vez más su talento como directora y nos regala una obra que quedará en nuestra memoria por mucho tiempo.
Si eres amante del cine, no puedes perderte Las corrientes. Y si no lo eres, esta película te hará enamorarte del séptimo arte. Una obra que nos recuerda que, a pesar de las diferencias culturales y geográficas, todos estamos conectados por las mismas preguntas y las mismas emociones. Una película que nos invita a sumergirnos en las corrientes de la vida y dejarnos llevar por ellas.




