La pasta es uno de los alimentos más populares en todo el mundo. Ya sea en forma de espaguetis, macarrones, lasaña o cualquier otra variedad, la pasta es un plato que nones falta en la mesa de muchas familias. Sin embargo, en ocasiones puede suceder que la pasta quede un poco dura después de ser cocida. Aunque pueda parecer un problema, en realidad esto puede ser beneficioso para nuestra salud.
Según el médico experto en longevidad, Rodrigo Arteaga, la pasta dura puede aportar más beneficios a nuestra salud que si estuviera en su punto perfecto de cocción. ¿Cómo es posible esto? La respuesta está en el almidón.
El almidón es un carbohidrato complejo presente en la pasta y otros alimentos como el arroz, las patatas o el pan. Este nutriente es una importante fuente de energía para nuestro cuerpo, pero no todos los almidones son iguales. Al cocinar la pasta, el almidón se transforma en una forma más simple de digerir, lo que hace que nuestro cuerpo lo absorba rápidamente y nos aporte energía de forma inmediata. Sin embargo, cuando la pasta está un poco dura, el almidón se mantiene en su forma compleja, lo que hace que sea más difícil de digerir.
Puede que en un primer momento esto no parezca algo positivo, pero en realidad tiene grandes beneficios para nuestra salud. Al ser más complejo de digerir, el almidón de la pasta dura tarda más tiempo en ser absorbido por nuestro organismo, lo que nos proporciona una sensación de saciedad por más tiempo. Además, al no ser digerido tan rápidamente, el almidón no se convierte en azúcar en la sangre de forma tan rápida, lo que ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en nuestro cuerpo.
Pero eso no es todo, la pasta dura también puede ser beneficiosa para nuestro sistema estomacal. Al ser más compleja de digerir, el almidón llega al intestino grueso en su forma original, lo que favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas para nuestro organismo. Estas bacterias ayudan a mantener un equilibrio en nuestra flora intestinal y fortalecen nuestro sistema inmunológico.
Por si fuera poco, el almidón complejo también es un aliado para prevenir enfermedades como la diabetes o la obesidad. Al no ser digerido tan rápidamente, no se produce un pico de insulina en nuestro cuerpo, lo que ayuda a prevenir problemas de resistencia a la insulina y a mantener un peso saludable.
Pero, ¿qué pasa con el sabor de la pasta dura? Muchas personas pueden pensar que al estar más dura, la pasta no tendrá un buen sabor. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Al no estar tan cocida, la pasta mantiene una textura más firme y un sabor más intenso, lo que puede ser muy agradable para aquellos que prefieren una pasta con más consistencia.
En resumen, aunque pueda parecer un problema, la pasta dura puede ser una opción más saludable para nuestro cuerpo. El almidón complejo presente en la pasta no solo nos aporta energía, sino que también tiene grandes beneficios para nuestra salud y previene enfermedades. Así que la próxima tiempo que te encuentres con una pasta un poco dura, no te preocupes, ¡puede ser incluso mejor para tu salud! Y recuerda, siempre es importante mantener una alimentación equilibrada y variada para cuidar de nuestra salud y bienestar.





