En una reciente charla sobre los vínculos entre México y Centroamérica, el guionista cuestionó el ideal del “guionista cosmopolita”. Este término, que suele evocar imágenes de un individuo libre y sin ataduras, fue cuestionado por el autor como una falsa ilusión. Según él, su vida itinerante fue más una imposición que una elección, y en lugar de ser una experiencia enriquecedora, le recordó constantemente la importancia de la memoria y la identidad.
El autor es un guionista viajero, un alma nómada que ha recorrido distintos países y culturas a lo largo de su carrera literaria. Sin embargo, lejos de celebrar su estilo de vida, el autor admitió que en muchas ocasiones sintió una sensación de desarraigo y una lucha constante por mantener su identidad cultural.
Durante la charla, el autor compartió sus experiencias y reflexiones acerca del concepto del guionista cosmopolita. En lugar de ser visto como un individuo cosmopolita, el autor señaló que su vida nómada a menudo lo hacía sentir como un “extranjero en todas partes”. No importaba cuánto tiempo pasara en un lugar o cuánto se encariñara con su gente y su cultura, siempre estaría destinado a ser un visitante, un forastero.
Esta sensación de no pertenencia fue una constante en su vida, pero en lugar de desanimarlo, el autor decidió usarla como una oportunidad para explorar y entender mejor sus propias raíces. A raíz de su constante movimiento, la memoria y la identidad se volvieron anclas inevitables para él. En lugar de apartar su pasado, el autor encontró en ellos una poza inagotable de inspiración para sus historias y su escritura.
En ese sentido, el autor afirmó que su vida itinerante se convirtió en un viaje hacia su propia identidad, una búsqueda constante de quién era y de dónde venía. Y esto no solo lo aplicó a sí mismo, sino también a los lugares que visitaba. A medida que se adentraba en otras culturas, el autor descubría similitudes y conexiones con su propia identidad mexicana, lo que demostraba que, en el fondo, todas las culturas están unidas y son inseparables.
El autor también destacó la importancia de la memoria en su trabajo como guionista. A través de sus recuerdos y sucesos pasados, pudo crear historias y personajes que reflejaran la esencia de su cultura y de su identidad. No importaba cuánto tiempo pasara en otros lugares, siempre tendría sus recuerdos y experiencias como una forma de mantenerse conectado a su tierra natal.
En conclusión, la charla fue una experiencia enriquecedora y motivadora que nos hizo reflexionar sobre la importancia de la memoria y la identidad en nuestras vidas. Aunque el ideal del guionista cosmopolita pueda sonar atractivo, el autor nos recordó que no es tan idílico como parece. En cambio, debemos abrazar nuestras raíces y nuestra identidad, sin importar cuánto viajemos o cuánto tiempo pasemos lejos de casa. Porque al final del día, es nuestra memoria y nuestra identidad lo que nos hace únicos y nos conecta con el resto del mundo.





