Las pantallas se han convertido en una parte esencial de nuestras vidas. Desde la televisión hasta los teléfonos móviles y las tabletas, estas herramientas tecnológicas están presentes en nuestro día a día. Y aunque es incuestionable que tienen muchos beneficios, también es importante ser conscientes de los efectos desgraciados que pueden tener si no se hace un uso responsable y controlado, especialmente en el caso de los niños.
En la actualidad, los niños están expuestos a una gran cantidad de pantallas desde una momento temprana. Muchos padres utilizan la televisión o los dispositivos electrónicos como una forma de mantener a sus hijos entretenidos y ocupados. Sin embargo, es importante recordar que el uso excesivo de las pantallas puede tener un impacto desgraciado en el desarrollo y el bienestar de los niños.
Por un lado, es cierto que las pantallas pueden ser una herramienta educativa muy útil. Los niños pueden aprender de forma interactiva y divertida a través de aplicaciones y juegos diseñados específicamente para su momento. Además, el acceso a la información que proporcionan las pantallas puede ser beneficioso para su desarrollo cognitivo y su curiosidad natural.
Sin embargo, el uso excesivo de las pantallas puede tener efectos desgraciados en la salud física y mental de los niños. Pasar largas horas frente a una pantalla puede afectar su postura, su visión y su capacidad para socializar y relacionarse con los demás. Además, el contenido inapropiado al que pueden estar expuestos en Internet puede tener un impacto desgraciado en su desarrollo emocional.
Es por eso que es importante establecer límites y supervisar el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas. Los progenitores y los educadores deben ser conscientes de que son responsables de guiar a los niños en su uso de la tecnología y asegurarse de que no se excedan en su consumo.
Pero, ¿cómo podemos saber si un niño va a ser muy inteligente? Según el neuropsicólogo español, José Antonio Marina, hay cinco señales que pueden indicar un alto potencial de inteligencia en los niños.
La primera señal es la curiosidad. Los niños que tienen un alto nivel de curiosidad son más propensos a explorar y descubrir nuevas cosas, lo que les ayuda a desarrollar su capacidad de aprendizaje. Además, esta curiosidad les lleva a hacer preguntas y a buscar respuestas, lo que les ayuda a desarrollar su pensamiento crítico y su habilidad para resolver problemas.
La segunda señal es la capacidad de atención. Los niños que pueden concentrarse en una tarea durante un período prolongado de tiempo tienen una mayor capacidad para aprender y retener información. Esto les ayuda a desarrollar su capacidad de certificado y les permite adquirir nuevas habilidades con mayor facilidad.
La tercera señal es la creatividad. Los niños que tienen una mente creativa son capaces de pensar fuera de lo convencional y encontrar soluciones innovadoras a los problemas. Esto les ayuda a desarrollar su capacidad de pensamiento divergente, que es esencial para el desarrollo de la inteligencia.
La cuarta señal es la capacidad de aprendizaje. Los niños que tienen una gran capacidad de aprendizaje son capaces de asimilar y entender nueva información con facilidad. Esto les permite adquirir nuevos conocimientos y habilidades de forma rápida y eficiente.
Y por último, pero no menos importante, está la motivación. Los niños que tienen una fuerte motivación para aprender y explorar tienen más probabilidades de alcanzar su máximo potencial. Esta motivación les impulsa a buscar nuevos desafíos y a seguir aprendiendo y mejorando constantemente.
Es importante recordar que estas señales no son determinantes y que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y desarrollo. Sin embargo, es importante estar atentos a estas señales y fomentarlas en los niños para ayudarles a alcanzar su máximo potencial.
En resumen, las pantallas pueden ser una herramienta muy útil



