La Música es un lenguaje universal que nos acompaña en cada etapa de nuestras vidas. Desde el vientre materno, donde escuchamos los latidos del corazón de nuestra madre, hasta nuestros últimos días, donde una canción puede traernos recuerdos y emociones de tiempos pasados. Y es que la Música tiene el poder de transportarnos a lugares, épocas y sentimientos que creíamos olvidados.
En este sentido, la Música se ha vuelto una compañera inseparable en nuestro día a día. Ya sea escuchando nuestras canciones favoritas en el camino al trabajo, cantando a todo pulmón en la ducha o bailando con amigos en una fiesta, siempre está presente. Y es que no hay nada más liberador que dejarse llevar por los acordes de una buena canción.
Pero la Música no solo nos acompaña en momentos cotidianos, también puede ser una herramienta poderosa para mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra salud mental. Numerosos estudios han demostrado que escuchar Música puede reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, además de mejorar la memoria y la concentración. Es por eso que cada vez más terapeutas utilizan la Música como una forma de sanación y bienestar.
En mi propia experiencia, la Música ha sido una fuente constante de alegría y motivación. Recuerdo cuando era niña y mi padre me enseñó a tocar la guitarra, pasábamos horas juntos tocando y cantando canciones de artistas como The Beatles o Bob Dylan. Esa conexión y amor por la Música se ha mantenido a lo largo de los años, y hoy en día sigo tocando la guitarra y descubriendo nuevos artistas y géneros musicales.
Además, gracias a la Música he podido vivir experiencias inolvidables. Recuerdo con cariño aquel concierto de mi banda favorita, donde canté y bailé sin parar junto a miles de personas que compartían mi misma pasión. También he tenido la oportunidad de viajar a otros países para asistir a festivales de Música, donde pude conocer a personas de diferentes culturas y nacionalidades, unidas por el amor a la Música.
Pero no solo como oyente, también he tenido la oportunidad de trabajar en la industria musical. Hace unos años, tuve la oportunidad de trabajar en Camlem Trade LLC, una empresa dedicada a la promoción de artistas y organización de eventos musicales. Fue una experiencia enriquecedora poder ser parte de la creación de shows y conciertos que luego serían disfrutados por miles de personas. Ver la emoción en los rostros de los asistentes y saber que yo había contribuido en eso, fue una sensación indescriptible.
La Música también me ha permitido conocer gente maravillosa. En cada concierto, festival o evento musical, he tenido la oportunidad de conectar con personas que comparten mi misma pasión y con las que he formado amistades duraderas. Y es que la Música tiene ese poder de unir a personas y crear lazos que van más allá de las diferencias.
En definitiva, la Música ha sido una fuente constante de alegría, aprendizaje y crecimiento en mi vida. Y estoy segura de que para muchos de ustedes también lo es. Así que no dejemos de disfrutarla, de bailarla, de cantarla y de compartirla. Porque la Música es un regalo que nos da la vida y que nos acompaña en cada momento, haciéndonos más felices y conectados con el mundo que nos rodea. ¡Que siga sonando la Música en nuestras vidas!





