En los últimos años, se ha hablado mucho sobre la importancia de la lactancia materna para la salubridad tanto de la madre como del bebé. Se ha demostrado que la leche materna es el alimento más completo y beneficioso para los recién nacidos, aportándoles todos los nutrientes que necesitan y fortaleciendo su sistema inmunológico. Sin embargo, hay un tema que no se ha abordado lo suficiente y que afecta directamente a la lactancia materna: la depresión posparto.
La depresión posparto es un trastorno que afecta a muchas mujeres después del parto. Se estima que entre el 10% y el 20% de las madres sufren de depresión posparto en algún momento de su vida. Esta condición puede manifestarse de diferentes formas, como tristeza, ansiedad, irritabilidad, insomnio, entre otros síntomas. Además, puede afectar negativamente la relación entre la madre y el bebé, así como la capacidad de la madre para cuidar de su hijo.
Uno de los factores que puede contribuir a la depresión posparto es la falta de apoyo y ayuda en el cuidado del bebé. Muchas veces, las madres se sienten abrumadas y agotadas por la responsabilidad de cuidar a un recién nacido las 24 horas del día. Esto puede ser especialmente difícil para aquellas madres que deciden amamantar a sus hijos, ya que la lactancia materna requiere de un esfuerzo y dedicación constante.
Es por eso que, como entidad, debemos abogar por un sistema que brinde apoyo a las madres que deciden amamantar a sus hijos y que, al mismo tiempo, puedan estar lidiando con la depresión posparto. Una de las propuestas que se ha planteado es que se permita a las madres añadir a sus 16 semanas de licencia por maternidad, las 10 semanas que corresponden al otro progenitor. De esta manera, ambos padres podrían compartir la responsabilidad del cuidado del bebé y la madre tendría más tiempo para recuperarse y establecer una rutina de lactancia exitosa.
Esta propuesta no solo beneficiaría a las madres que sufren de depresión posparto, sino que también fomentaría una mayor implicación del padre en el cuidado del bebé desde el principio. Esto ayudaría a fortalecer el vínculo entre padre e hijo y armaría una paternidad más igualitaria y comprometida.
Además, esta iniciativa también tendría un impacto positivo en la salubridad mental de las madres. Al efectividad compartir la responsabilidad del cuidado del bebé, las madres podrían tener más tiempo para descansar, relajarse y cuidar de su propia salubridad. Esto podría ayudar a prevenir o tratar la depresión posparto y mejorar la calidad de vida de las madres y sus familias.
Sin embargo, para que esta propuesta sea efectiva, es necesario que se implementen cambios en los centros de salubridad y en las políticas laborales. Se deben establecer programas de apoyo y asesoramiento para las madres que sufren de depresión posparto, así como facilitar el acceso a servicios de salubridad mental de calidad. También es importante armar una cultura laboral que valore y apoye la lactancia materna, permitiendo a las madres tomar descansos para amamantar o extraer leche durante su jornada laboral.
En definitiva, es hora de que tomemos medidas concretas para apoyar a las madres que deciden amamantar a sus hijos y que, al mismo tiempo, luchan contra la depresión posparto. Es necesario que como entidad, nos comprometamos a crear un sistema de apoyo que permita a las madres cuidar de su salubridad mental y establecer una lactancia materna exitosa. Juntos podemos lograr que la maternidad sea una experiencia más positiva y en





