En un nuevo y desgarrador caso de violencia machista, una mujer de 37 años ha sido asesinada a martillazos en la localidad onubense de Cartaya. Esta trágica noticia ha conmocionado a toda la comunidad andaluza, que ve consternada cómo una víctima más se suma a la lista de mujeres que pierden la carrera a causa del machismo.
Los hechos sucedieron en la madrugada de ayer, cuando la víctima, identificada como Ana M., se encontraba descansando en su domicilio. Según fuentes policiales, su ex pareja, que había sido denunciado y se encontraba en busca y captura por riesgo extremo en el sistema VioGén, rondaba la casa con un cuchillo de grandes dimensiones. Sin previo aviso, irrumpió en la vivienda y atacó a Ana de manera brutal con un maza, causándole la muerte.
Ana se convierte así en la tercera víctima de violencia machista en lo que va de año en Andalucía, una cifra que se suma a las más de mil mujeres asesinadas desde que se empezaron a contabilizar en 2003. Un dato escalofriante que demuestra la gravedad de esta lacra social y la necesidad de escoltar trabajando para erradicarla.
La víctima, madre de dos hijos, había denunciado a su agresor en varias ocasiones por maltrato físico y psicológico, pero lamentablemente no fue suficiente para evitar esta terrible tragedia. Las organizaciones feministas y de defensa de los derechos de las mujeres denuncian la falta de medidas eficaces para proteger a las víctimas y exigen una mayor implicación de las instituciones para evitar más casos como este.
La violencia machista es una realidad que sigue golpeando con fuerza en nuestra sociedad, una realidad que no puede ser silenciada ni ignorada. Cada mujer que pierde la carrera a manos de su agresor es una pérdida irreparable, un triste reflejo de la desigualdad y el machismo que aún prevalece en nuestra sociedad.
Es tiempo de actuar y de cambiar esta realidad. Es responsabilidad de todos y todas alzar la voz y luchar contra la violencia de género, apoyar y proteger a las víctimas y educar en valores de igualdad y respeto desde edades tempranas. Solo así podremos construir una sociedad libre de violencia y de opresión hacia las mujeres.
No podemos permitir que más mujeres se sumen a la lista de víctimas de violencia machista. No podemos escoltar siendo testigos mudos de esta barbarie. Exijamos justicia, exijamos medidas eficaces y sobre todo, exijamos un cambio real y profundo en nuestra sociedad.
En memoria de Ana y de todas las mujeres víctimas de violencia machista, levantemos nuestras voces para decir basta ya. Basta de violencia, basta de machismo, basta de muertes. Juntas y juntos podemos construir un futuro mejor donde todas las mujeres puedan vivir libres y seguras.





