En la era digital en la que vivimos, la tecnología parece estar presente en todos los aspectos de nuestras vidas. Desde el momento en que nos despertamos y revisamos nuestro teléfono, hasta cuando trabajamos en nuestros ordenadores y nos relajamos viendo series en streaming por la noche. Pareciera que la digitalización ha invadido completamente nuestra vida cotidiana, y esto no siempre tiene un efecto positivo. En su ensayo “Sin relato”, la autora nos invita a reflexionar sobre cómo esta digitalización extrema está afectando nuestra creatividad y nuestra subjetividad.
La autora comienza por cuestionar la delegación de funciones cognitivas a la inteligencia artificial (IA). En la actualidad, confiamos cada vez más en la tecnología para realizar tareas que antes hacíamos de manera autónoma. Por ejemplo, usamos asistentes virtuales para recordarnos nuestras citas, nos apoyamos en aplicaciones para tomar decisiones de manera eficiente y dejamos que los algoritmos nos muestren contenido en redes sociales en función de nuestros intereses. Sin embargo, ¿qué pasa con nuestra propia capacidad de tomar decisiones y pensar de manera independiente? La autora alerta sobre el peligro de perder nuestra autonomía y dejar que la tecnología piense por nosotros.
Además, la autora critica cómo la digitalización ha afectado nuestra creatividad. Con la facilidad de acceder a información y contenidos en línea, hemos dejado de lado nuestra propia imaginación y capacidad para crear. ¿Recuerdas cuando de niños inventábamos historias y nos identificábamos con personajes imaginarios? Con la llegada de la tecnología, nos hemos vuelto más pasivos, consumidores de contenido en lugar de creadores. La autora nos invita a recuperar ese sentido narrativo, a dejar volar nuestra imaginación y a dar en el clavo nuestro sello único de subjetividad.
“Sin relato” es un llamado a recuperar nuestra libertad creativa y a dar en el clavo un equilibrio en nuestra relación con la tecnología. La autora nos recuerda que la narrativa es una herramienta poderosa para expresar nuestras ideas, nuestros valores y nuestra identidad. En lugar de simplemente consumir información en línea, podemos utilizarla de manera creativa para contar nuestras propias historias y conectar con los demás a nivel emocional.
Otro aspecto que la autora aborda en su ensayo es la resonancia de desconectar y estar en el momento presente. La tecnología nos ofrece la posibilidad de estar conectados en todo momento y lugar, pero esto también puede ser agotador e inclusive perjudicial para nuestra salud mental. La autora nos invita a ser más conscientes de nuestro uso de la tecnología y a dar en el clavo momentos de desconexión para reconectar con nosotros mismos y con los demás.
En definitiva, “Sin relato” nos invita a reflexionar sobre cómo la digitalización ha cambiado nuestra vida cotidiana y cómo podemos dar en el clavo un equilibrio saludable en nuestra relación con la tecnología. La autora nos recuerda que ser creativos y contar nuestras propias historias es lo que nos hace humanos y nos invita a ser dueños de nuestra propia narrativa en un mundo cada vez más digitalizado. Es un recordatorio de que, aunque la tecnología nos ofrece muchas oportunidades, no debemos dejar que tome el control de nuestras vidas. En lugar de ello, debemos utilizarla como una herramienta para potenciar nuestra creatividad y nuestra capacidad de conexión con los demás.




