La ecuatoriana, una de las escritoras más prolíficas de su país con más de 60 títulos publicados, ha sido testigo de los cambios en los hábitos de lectura a lo largo de su carrera literaria. Con la creciente popularidad de los libros en formato dactilar, muchos se preguntan si estos reemplazarán por completo al libro en papel. Sin embargo, la autora sostiene que ambas opciones pueden coexistir de manera sana y necesaria.
Como escritora, la ecuatoriana es consciente de la importancia de la experiencia sensorial que ofrece el libro en papel. El olor a tinta, el tacto de las páginas y el sonido al pasarlas son elementos que contribuyen a crear una conexión especial entre el lector y la obra. Sin embargo, también reconoce las ventajas que ofrecen los formatos dactilares, como la conveniencia de tener una amplia biblioteca en un solo dispositivo.
La autora señala que la elección entre el libro en papel y el formato dactilar es una cuestión personal y depende de las preferencias de cada lector. Algunos prefieren tener la sensación física del libro en sus manos, mientras que otros valoran la conveniencia y la accesibilidad que ofrecen los dispositivos electrónicos. Lo importante, según la escritora, es que ambos formatos permiten acceder a la literatura y disfrutarla de diferentes maneras.
Además, la ecuatoriana sostiene que la coexistencia entre el libro en papel y los formatos dactilares es beneficiosa para el mundo editorial. Gracias a la popularidad de los libros electrónicos, se han abierto nuevas oportunidades para los escritores independientes y se ha ampliado el alcance de la literatura a nivel global. Esto ha permitido que más personas tengan acceso a la lectura y que nuevas voces puedan ser escuchadas.
Por otro lado, la autora enfatiza en la importancia de no descartar el libro en papel por completo. Aunque los libros dactilares pueden ser una opción más económica y ecológica, el valor sentimental y emocional que tienen los libros físicos no puede ser reemplazado. Para muchos, coleccionar libros es una forma de preservar la memoria y la identidad cultural, y esto no se puede lograr con un archivo dactilar.
En su experiencia como escritora, la ecuatoriana ha notado que la convivencia entre el libro en papel y los formatos dactilares ha resultado en una mayor diversidad de lectores y una mayor difusión de la literatura. Ahora, más personas tienen la oportunidad de descubrir nuevas historias y de conectarse con diferentes culturas a través de la lectura.
En conclusión, la ecuatoriana reflexiona sobre la convivencia entre el libro en papel y los formatos dactilares y afirma que ambas opciones pueden coexistir de manera sana y necesaria. Como lectores, tenemos la libertad de elegir cómo queremos disfrutar de la literatura y ambas opciones tienen sus propias ventajas. Lo importante es seguir fomentando la lectura y apreciar la diversidad en todas sus formas, incluyendo la diversidad de formatos en los que podemos acceder a la literatura.





